Nadie dijo que el amor fuera fácil. Y las complicaciones del amor han inspirado miles de historias de ficción de carácter muy dispar. Hay algunas que se envuelven en una cursilería tendente a buscar la lágrima fácil; la historia de Sam y Molly en Ghost es un buen ejemplo de ñoñería manifiesta. Otras son tan dramáticas que estremecen al más pintado, como el amor de Romeo y Julieta, que arrastra a los dos protagonistas a la muerte. También hay historias impregnadas de un encantador halo de lirismo, como la de Otto y Ana, los amantes del círculo polar de Médem. Y hay otros relatos en los que los sentimientos permanecen imperturbables a través de los años, como le pasa al amor de Florentino Ariza por Fermina Daza, que García Márquez describe magistralmente en su novela El amor en los tiempos del cólera.
Sin embargo existen complicaciones para el amor mucho más terrenales y comunes que las que plantean muchas de estas obras. Un buen ejemplo de ellas, son las terceras personas que se cuelan en las vidas de una pareja, y que pueden poner patas a arriba la más idílica de las relaciones. Y después de las terceras personas llegan los celos, y después el impulso de buscar los celos del otro, y después......todo puede llegar a enrevesarse hasta límites insospechados.
Algo así es lo que ocurre en Descomplicaciones, una obra escrita y dirigida por Raúl de Tomás, que Raúl Fernández protagonizó para la compañía La Agencia. Se trata de una divertida comedia poética, que se construye no sólo a base de agudos diálogos entre sus protagonistas, sino también a través de monólogos cargados de humor e ironía. El autor en su página web hace esta peculiar e interesante sinopsis de su obra:
¿Para qué vamos a complicarnos?
La cosa es fácil: si ella está conmigo es que le gusto lo suficiente. ¿Pero qué ocurre cuando aparece el otro? Y por cierto, ¿quién es el otro? y ¿cómo se atreve a hablarle a mi chica? Pero espera no compliquemos las cosas...es que resulta que mi chica se ríe, lo pasa bien con ese, eh...que estoy delante...y se va ...oye que se pira con ese...que se me va...que me deja...y ahora...si que me he complicado..., ¿habré de descomplicarme?..., sí, porque ella merece la pena.
Y salgo a buscarla, he decirle que me despisté, joder, un fallito lo tiene cualquiera...anda mira, ¿quién es esa?...me mira, sí, no está mal y sola y algo despechada por algún insensible...algo me dice..., no la entiendo, esto a veces es tan complicado. Que está sola...(toma y yo), que si puedo prestarle atención: no, no quiero complicarme, solo quiero complicaciones con una, y esa lo siento no eres tú...le digo...no, por favor, llantos no, que soy muy sensible...no compliquemos las cosas.
Bueno, si te pones así, algo haremos. Ya sé que no quieres complicarme pero lo haces, y descomplicarse no es cosa fácil...¿cómo dices?...que solo soy una venganza, que le conoces, a ese que se ha ido con mi chica...pero entonces...¿qué?...que yo no te gusto, que solo será por despecho...pero mira que sois complicadas. No, no me importa, ya puestos, a ver si mi chica también se pica...pero mírales, como se ríen, y la coge de la cintura, cómo se atreve, claro que yo nunca la cogí así...tan delicadamente...,a lo mejor fue eso...no sé qué le dice le habla raro, le habla como con el corazón en la mano, y en la boca, ¡se le sale!, ¿lo ves?, por qué yo no fui capaz de hacer eso...de hablarle, ni de mirarla así...¿qué me paso?...me complique con otras cosas, pero no con ella...¿tú que opinas bonita?...que ahora te gusto...y mucho...¡vaya por Dios!...que te he complicado la existencia...¡te propongo algo!...¡descompliquémonos!...encontremos nuestras descomplicaciones...¡¿qué me dices?!
Con Descomplicaciones Raúl Fernández se sumerge de nuevo en el mundo de la comedia, explotando esa faceta interpretativa suya, que le permite encontrar la risa del público con facilidad, como hemos demostrado en este blog a través de los vídeos de algunos de sus anteriores trabajos. Para nuestra desgracia, en esta ocasión, no tenemos ninguna prueba audiovisual que certifique el buen hacer de Raúl, pero José Henríquez, en su crítica de la obra para la Guía del Ocio, definió el trabajo del cuarteto protagonista como muy afinado; y es que cuando el director opta por basar la puesta en escena de su obra en el trabajo interpretativo, los actores deben hilar aún más fino para convencer. Por algo se escogió a Raúl como protagonista, ¿no creéis?
