Mostrando entradas con la etiqueta Guindalera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guindalera. Mostrar todas las entradas

Raúl Fernández, por Bea.

Es extraño que ahora salgan estas letras de mis manos, pero muchas veces algunas opiniones no tienen fecha de caducidad. Podría atribuirlo incluso como consecuencia de ciertas charlas con las fundadoras del blog o de mi manía de mirar las cosas a través del espejo de la nostalgia.

Siempre quise hacer un artículo que tratase acerca de la labor y la persona de Raúl pero el tiempo fue pasando y las palabras nunca salieron. Era fácil opinar de un personaje, de un capítulo, o de si me había gustado tal o cual escena pero curiosamente siempre que intentaba coger un “bolígrafo” para hablar sobre él o sobre su actuación en aquel entonces me frenaba más allá de algunas líneas en crónicas teatrales o de series.

Será porque siempre me ha causado respeto alabar o escribir acerca de un actor porque no es lo mismo contar algo de un personaje que no existe, que tú puedes imaginar y que se rebela a tu antojo o que aparece en televisión que de una persona que siente y reacciona ante lo que tiene delante.

Me resulta curioso que me parezca más complicado hablar de Raúl que cuando lo hice por primera vez con él no por mi osadía, si no por su predisposición. Partiendo del inicio, nunca fue mi intención verlo desde un plano idealista, ya que ni mi edad, ni las circunstancias, ni él se prestaban a algo así. Nunca me ha gustado la palabra fan y lo que ello conlleva aunque pudiese haber hecho alguna cosa que pudiese entrar dentro de esa calificación. Y esa objetividad ha hecho que sin querer hayan pasado ya muchos años admirando su trabajo.

Es a lo mejor esa distancia y probablemente mucho de mi aburrimiento el que me hizo aterrizar en La Guindalera. Madrid ha sido una ciudad con sentimientos encontrados para mí. Es lo que podía haber llegado a ser y no fui. Desde el año pasado estoy todavía más relacionada a ella si cabe por otros motivos. Pero fue en el dos mil nueve cuando volví después de mucho tiempo. No es la primera vez que lo cuento pero lo que no dije fue que me lo pensé bastante, si ir, con quien ir, cuándo y cómo. Probablemente si hubiese dejado que esa chispa de duda hubiese prendido en mí no habría ido a La Guindalera o al menos no hasta que vosotras la visitasteis.

Y es allí donde tomé conciencia de Raúl, de quien era y de su labor. Creo sin temor a equivocarme que en gran parte somos lo que enseñamos. Y que las primeras impresiones cuentan y mucho. En ese sentido la visita sin duda superó con creces mis expectativas porque me reveló a alguien atento, con un gran amor por su profesión, conversador, que te hace disfrutar con su actuación y estar a gusto en su presencia. Supongo que aquel hombre con el que me encontré en el dos mil nueve no será del todo el mismo de ahora, tampoco yo lo soy, de eso no tengo duda. Pero he de decir que en cada una de mis visitas siempre han aparecido esas cualidades, cosa que es de agradecer, además de su gran talento. Así que debo decir que entre el muchacho con el que me encontré hace cuatro años y el Raúl de ahora aún perduran muchas semejanzas.

Es en aquel lugar, La Guindalera, donde lo he llegado a admirar como profesional, entre las butacas, en las que he disfrutado de piezas maravillosas orquestadas a la perfección por profesionales y de su conversación sencilla y es en el teatro donde te das cuenta de su actuación en toda su esencia. De cómo Frank, Agustín y Alejandro son él porque los ha creado pero son únicos para cada función.

Desde aquí desearle al actor con el que nunca pensé encontrarme que siga disfrutando muchos años de su profesión. Seguro que muchos espectadores lo agradecerán también.

Balance 2011

Comenzábamos 2011 hablando del estreno de “Amadeu”, sabiendo algo más del personaje que iba a realizar Raúl y de en qué consistía el montaje. El día diez de Enero, como cada año, felicitamos a Raúl, y Beatriz nos contó la experiencia de vivir una “Larga cena de navidad”. Las noticias sobre Amadeu continuaron y pudimos vislumbrar algo de los ensayos, saber qué opinión tenía Albert Boadella de su obra y cómo fue el estreno. A finales de mes nos enteramos felizmente de que Raúl volvía a televisión con un proyecto de La Sexta, una comedia llamada BuenAgente, de la que no llegó en tardar la promoción, tanto en vídeo como en prensa, y conocíamos las primeras pinceladas de Teo, un caradura simpático mantenido por su madre.



Febrero nos trajo, de la mano de Belén, una entrevista a Lluís Segura, que nos contó con mucha amabilidad de qué trata su cortometraje “Perro”, que estamos deseando poder ver en este año que entra. Berta y Desirée se animaron a visionar Amadeu y nos dieron su visión detallada de ella y de su encuentro con Raúl, además de traernos dos regalos muy agradecidos, la primera con un vídeo en el que Raúl nos mandaba un saludo animándonos a ver la obra y la segunda con un autógrafo. No solo eso nos llegaba de la obra, también artículos en el país y en RTVE se hacían eco del espectáculo, lo que dio a Chiqui para realizar un interesantísimo análisis acerca del uso del tabaco en las tablas. Para acabar el mes Adriana se puso nostálgica y quiso compartir con nosotros lo que significó decirle adiós a Fermín y las ganas de seguir los nuevos proyectos de Raúl.

El tercer mes del año fue testigo de la asistencia de Raúl a varios eventos; en la gala de los TP lo vimos posando solo y en compañía del resto del elenco de “BuenAgente”, lo que dio a buen seguro para que más de una saliera corriendo a por la revista. También tuvimos la fortuna de enterarnos de que había asistido al estreno de Ispansi, de lo cual también quedó constancia gráfica. Beatriz quiso contarnos algo y nos enteramos de que el corto “Cerillas” que Raúl rodó en el 2007 se estrenaría al fin en los cines madrileños. Para finalizar se presentó “BuenAgente” en la gala del quinto aniversario de La Sexta y vimos por fin la primera escena de Teo.





En abril “BuenAgente” inundó el blog, nos enteramos que la serie se presentaría con ocasión del clásico futbolístico por excelencia, le dimos la bienvenida a Teo y tan solo unos días después, el personaje apareció en un anuncio de promoción en el que ya nos figurábamos quien sería su constante. Para terminar de redondear, a finales de mes la revista TP publicaba las primeras fotos promocionales de la serie, Raúl definía a su personaje y por fin le pusimos fecha al estreno, el jueves 5 de mayo.

Así se nos presentó un mayo muy interesante analizando como le iría a “BuenAgente” en su ubicación. La revista Sensacine realizó además una entrevista a Raúl en la que nos explicaba entre otras cosas cómo era Teo, y la diferencia entre Fermín y él o entre hacer comedia y drama. FórmulaTv también se hizo eco de las sensaciones de Raúl, esta vez en formato vídeo. Ya en otros ámbitos, Belén nos trajo una entrevista que le habían realizado a Raúl durante el preestreno de “Cerillas” y conocimos dos proyectos muy importantes para él durante este 2011: la película “Tres mil”, y “Tres años”, su nueva obra con la Guindalera.

Junio se estrenó con el blog de Fotogramas dedicado a la película “Tres mil” que nos hizo recordar a otros proyectos como “Chupertópico” o “Platonov”. También hubo información de la película en redes sociales, y de este modo pudimos ver en primera persona a Raúl metido en plena acción del rodaje en un vídeo y disfrutar de muchas imágenes de este. Así dimos la bienvenida a la primera semana de rodaje y el propio Raúl nos obsequió con “una experiencia de vida”, explicándonos lo que estaba significando para él la película. Para finalizar, uno de los directores, Javier Asenjo, fue el siguiente en dar su visión de los primeros quince días de rodaje y vimos nuevas imágenes de los actores en un bar, o bajo un implacable aguacero.

Inauguramos los calores invitándoos a unos inmejorables planes de verano y “Tres mil” se hizo hueco en las informaciones de la prensa y la televisión, entre ellos RNE que nos brindó la ocasión de oír a Raúl metido en el papel de Mateo y charlando acerca del rodaje, al igual que sus compañeros. Con el fin del mes nos llegó también la noticia del fin del rodaje.




El verano terminó y con él llegó la vuelta de “BuenAgente” a la parrilla. Conocimos todas sus novedades y también las del nuevo proyecto de la guindalera “Tres años” explicado en las palabras de Juan Pastor. La revista “MujerZ” nos informó también del espectáculo y nos llegaron las primeras críticas positivas de la obra a partir de varios medios impresos. El equipo artístico de La guindalera manifestó lo que es “Tres Años” tanto en medios radiofónicos como en la propia sala en un vídeo en el que veíamos a los actores hablando del montaje y de su plato fuerte, el amor. No solo de “Tres años” vivió el blog este mes, también nos enteramos que Raúl estaría en una nueva serie, de vuelta en Antena3, junto a nombres como Raúl Arévalo o Paco Tous. “Con el culo al aire” se estrenará este 2012, así que hablaremos mucho de ella.

En octubre se cumplió un año del final de internado y recordamos a Fermín, a todo aquello que nos unió en el blog hace tiempo y como evolucionó. Terminamos el mes escuchando a Raúl y María Pastor en el programa “Efecto Madrid” de RNE hablando de “Tres Años”, de sus personajes y de los esfuerzos para sacar adelante a esa pequeña sala que tantas alegrías nos ha dado. En ella Raúl habló de su nueva serie, y unos días más tarde se realizaba la presentación de esta a los medios, donde conocíamos a Ángel, su nuevo papel.



El mes de noviembre nos trajo la mejor promoción posible de la serie, en la web de Antena3, Raúl junto a Raúl Arévalo nos hablaron de sus personajes en una divertida entrevista en la que acabaron casi homenajeando el título de la serie. Tras ello la información de la serie no paró, al llegar la presentación a los medios y varios vídeos que nos permitían hacernos una idea más ajustada de la serie. También el teatro Guindalera brindó la oportunidad de colarnos en uno de los ensayos que realizaron de la obra “Tres Años” este pasado verano, lo que constituyó una verdadera delicia. El año lo despedimos con una entrevista a Raúl por parte de Antena3 en la que nos hablaba de su personaje, de cómo iba la grabación y hasta de la experiencia de ir de camping y cómo sería convivir con él.


Desde aquí os deseamos que hayáis tenido una feliz entrada al 2012 y a la espera del estreno de la serie, de la película "Tres Mil” y de ese corto llamado “Perro”, que este año que entra sea bueno para vuestros propósitos.

Así fueron los ensayos de "Tres Años".

Improvisación. Teatro. Guindalera.
Tres palabras que a ratos son sinónimas, a ratos complementarias, a ratos necesarias unas de las otras.
Quien ha estado en la Guindalera alguna vez, sabe qué se respira allí. La intimidad, la pasión por las tablas, autenticidad. El teatro en su máxima expresión, con el mínimo atrezzo y la máxima entrega.

Por eso mismo resulta tan gratificante y tan hermoso poder ver, como por el ojo de una cerradura, qué se esconde detrás de la función, del texto, de lo que se ve. Gracias a este vídeo, grabado durante el verano de 2011, en los ensayos de la obra "Tres Mil", podemos ver a Juan Pastor marcando una escena con Raúl, María, José Maya y José Bustos en ella.

Si alguna vez habéis disfrutado del ambiente de la Guindalera, os encantará este vídeo. ;)

Raúl Fernández y María Pastor en "Efecto Madrid".

Muchos son los medios que se están haciendo eco estos días de la adaptación de Juan Pastor de la obra de Chejov que se representa estos días en La Guindalera. "Tres años" se está convirtiendo, con paso firme, en uno de los montajes mejor valorados del panorama actual y de la historia de la sala.
El programa "Efecto Madrid", de Radio Libertad, acogía estos días en sus micrófonos a María Pastor y Raúl Fernández para que ellos, en primera persona, nos contaran algo más de "Tres Años".

En la entrevista, Raúl nos habla de lo cómodo que se siente dentro de su personaje y del orgullo que supone para él la vinculación a la Guindalera. María y él nos recuerdan que el proyecto sigue adelante con grandes esfuerzos, sin ayudas económicas, pero con un público fiel que forma parte del espectáculo mismo.

Os animamos a escuchar la entrevista al completo, a partir del 1.38.00, ya que no tiene desperdicio. Oiremos a Raúl hablando del amor, de la felicidad y de Alejandro, su personaje.

Al margen del teatro, Raúl confirma su salida de "BuenAgente" y su participación en el nuevo proyecto de Antena3, además de reafirmar su compromiso con Guindalera, cosa que nos encanta, lo reconocemos. ;)






El amor en "Tres Años".

Desde su estreno hace hoy una semana, "Tres Años" no ha dejado de recibir halagos y parabienes, críticas dulces como ese licor de guindas que pone el colofón a la función y ecos en prensa sobre lo mucho que merece la pena pasar unos instantes bajo en influjo de Chejov y Pastor.

En el vídeo que hoy os traemos quizá comprendáis mejor el por qué de tanto requiebro. Junto a pequeños fragmentos de la representación, algunos rostros conocidos nos hablan del Amor. El Amor en mayúsculas, auténtico protagonista de esta historia. Hablan de Él los actores que le dan vida sobre las tablas; habla de Él Juan Pastor, artífice de la melodía; y hablan de Él los que de una forma u otra ya forman parte de "Tres Años".

"Tres Años" en El Ojo Crítico de RNE.

Puedo afirmaros que la pasión amorosa dura tres años: un año de pasión ciega, un año de ternura y un año de aburrimiento.

Mucho de lo primero y lo segundo hay en este montaje de la Guindalera, donde de nuevo Juan Pastor adapta a Chejov, y Raúl Fernández, María Pastor, José Maya, José Bustos y Alicia González ponen voz y vida a los personajes, viajando con ellos por todos los estados del amor.

El programa "El Ojo Crítico" de RNE dedicaba ayer gran parte de su emisión a hacer un recorrido por "Tres Años", desde el original "Tri Goda" hasta el actual montaje de Juan Pastor, que nos cuenta además, de viva voz, su devoción por el autor ruso y el proceso que le llevó hasta el texto actual. Le acompañan Teresa Valentín y María Pastor, que desgranan a lo largo de la entrevista sus sensaciones acerca de este proyecto.

Pocas veces tenemos la oportunidad de escuchar a los pilares del Teatro Guindalera hablando de su trabajo, y por ello, merece la pena invertir unos minutos en conocer un poco más "Tres Años" y el impresionante trabajo que hay tras él.







"Tres años": Silencio y Aplausos en la Guindalera

Aterrizó "Tres Años" hace solo unas horas en la sala Guindalera, conformando de nuevo ese cóctel distinto, original, siempre fascinante, que ocurre cuando Antón Chéjov y Juan Pastor se encuentran tras un texto y deciden, generosamente, enriquecerse de forma mutua.

Varios fueron los medios que se hicieron eco ayer del estreno de la obra, pero si nos tenemos que quedar con alguno, sería con esta primera crítica leída hoy en El Imparcial, redactada por Laura Crespo, que ha sabido acercanos a las mil maravillas a ese estreno, trayéndonos un poco más de los personajes, la historia y las sensaciones del público.

Tres años: una autopsia atemporal del amor y la felicidad.

A ellos les gusta poner la guinda del pastel y una vez más lo han conseguido. El teatro Guindalera ha estrenado este jueves su última creación: Tres años, una introspección en la filosofía y la obra del autor ruso Antón Chejov a partir de la adaptación libre y más que acertada de su novela corta Tri goda. Un día antes del estreno, el director del montaje, Juan Pastor, contaba a este periódico que esperaba del público “un instante de silencio” antes de los aplausos finales, como indicio de una “necesidad de reflexión”. Cuando momentos antes de apagarse las luces el patio de butacas recibe un “No hay que cuestionarse si tomaste la decisión acertada; toda decisión es acertada, porque el acierto está en el decidir”, los deseos de Pastor son órdenes. Silencio. Y aplausos.

Tres años rescata a cinco personajes de la España de los años 30 para demostrar a un público sumido en pleno siglo XXI que los errores y los aciertos más básicos en esa carrera perenne del ser humano hacia la felicidad no entienden de temporalidad. Todos terminan utilizando el amor como vehículo, excusa o motivación en su particular maratón.

La apuesta de Guindalera mantiene a los personajes de la obra original para diseccionar ese amor condicionante del sentido de la vida y ofrecer cada una de sus morfologías con un nombre y una cara.

La pasión amorosa, desenfrenada e irracional, casi animal, del protagonista del la obra, Alex, que se enamora de una chica de provincia que poco encaja con él y apenas conoce. El amor, en parte resignado y aprendido, pero también reposado, entendido quizá como compañerismo y, sobre todo, expuesto al terrible análisis de la objetividad que lleva a Julia a casarse con Alex. El ideal inalcanzable de Jaime, que está enamorado del amor, o el de Paulina, que exige recibir amor según sus méritos. Y hasta el amor biológico, físico y sexual de Gregorio, el más veterano del quinteto.

Podéis leer el artículo completo aquí.

"Tres años" arranca en MujerZ.

Quedan sólo unos días para el estreno de la obra "Tres Años" en el Teatro Guindalera, que supondrá el reencuentro de Raúl con la compañía y con Antón Chejov. El 22 de Septiembre a las 20.30, los más rápidos y afortunados asistirán al estreno de la obra.

La revista MujerZ se hacía eco estos días del acontecimiento, y recogía un artículo que nos ha permitido saber un poquito más de esta historia, basada en la novela Tri Goda de Chejov. Os traemos el artículo, que sabemos que os pondrá los dientes largos, y os animará a asistir a una de las funciones, previstas de jueves a domingo.

¿Crees en el amor? El verdadero, eterno, apasionado, universal…

Cinco personajes de la España de los años treinta viajan a nuestros días y nos cuentan lo que les sucedió durante tres años en su búsqueda de la felicidad a través del amor.

Tres años es una reflexión sobre la naturaleza del amor, la pasión y sus múltiples formas de manifestarse, y que anhelamos alcanzar como algo básico en nuestro viaje hacia la felicidad, incluso mas allá de otras tópicas metas impuestas por nuestra sociedad de consumo.

¿Es posible que el amor nos ayude a tocar aunque sea de refilón el cielo de la felicidad?

Utilizando una primera adaptación teatral sobre la novela Tri Goda de A. Chejov, en la que se ha trasladado la situación de alguno de los personajes rusos a la España de los años treinta, se han puesto en marcha una serie de ejercicios prácticos con los actores y el equipo de dirección para ir poco a poco conformando la versión definitiva, centrándose fundamentalmente en sus principales preocupaciones: la oposición entre amor físico y amor espiritual y su necesaria existencia para acercarse a la felicidad.

Para los que no conozcan la sala, éste es un aliciente más para ir a ver la obra. Se trata de un espacio pequeño pero muy acogedor donde la experiencia teatral se convierte en única. A la salida de cada función se ofrece al espectador un licor de guindas y el elenco sale a charlar con el público favoreciendo el diálogo y la cercanía. Estas son las claves que hacen que el Teatro Guindalera tenga el apoyo de un público incondicional y fiel al proyecto, que goce también del reconocimiento de la prensa, y que les haya sido otorgado el Premio Ojo Crítico 2009 de RNE.

En definitiva, “un gusto teatral”.

ESTRENO: 22 DE SEPTIEMBRE A LAS 20:30 (funciones de jueves a domingo a las 20:30)
EQUIPO ARTÍSTICO Y TÉCNICO
INTÉRPRETES: Raúl Fernández, María Pastor, José Maya, José Bustos y Alicia González
DIRECCIÓN Y DRAMATURGIA: Juan Pastor
Más info en Teatro Guindalera

Fuente: Revista MujerZ

Tres Años: Nuevo proyecto de la Guindalera con Raúl Fernández.

Raúl Fernández - Guindalera: ambos nombres son ya parte el uno del otro. Cuando vemos un nuevo proyecto de la Guindalera estamos casi seguras que el nombre de Raúl está detrás. Esta vez no iba a ser diferente y tenemos una gran noticia, Raúl vuelve al teatro con una obra titulada Tres años, aquí os dejo en que consiste dicha obra de la mano de otro gran conocido por nosotras Juan Pastor.

"El proyecto Tres años parte en primer lugar de la lectura de la novela de A. Chejov Tri Goda y de una gran veneración hacia los textos del autor ruso, cuentos, novelas, obras dramáticas, cartas, reflexiones, etc., y además parte del deseo ya antiguo de indagar en su obra desde un divertido análisis práctico, con un grupo de actores que trabajen de forma afín a la nuestra en Guindalera. También surge de una serie de reflexiones personales nacidas de dicha lectura sobre la tópica “felicidad” y la pretensión de alcanzarla (mientras despreciamos lo que generosamente nos da la vida), y la siempre enaltecida pasión amorosa, un sentimiento egoísta, capaz de las acciones más maravillosas pero también de las más terribles. Y por último Tres Años parte de la necesidad de conectar con las vidas de la generación de mis padres (¡siempre la memoria!) y el deseo de contar anécdotas, reales o inventadas, de aquellos años azarosos anteriores a la Guerra Civil Española, simples elucubraciones que posiblemente parten de un dato real o inventado. Todo esto unido en una coctelera dio nacimiento a una primera adaptación libre de la novela corta de Chejov. Sobre esta primera versión comenzaron los ejercicios con los actores, lecturas e improvisaciones que se fueron enriqueciendo con aportaciones extraídas de toda la obra del autor ruso, pero teniendo en cuenta las diferentes personalidades de los interpretes que incidieron en la caracterización de los personajes definitivos, no exactos a los de la novela, y sobre todo nuestro cuidado por mantenernos fieles al espíritu de la obra de Chejov. Ya con la versión definitiva comenzaron los ensayos para su puesta en escena, teniendo muy presente las enormes limitaciones de producción que como de costumbre solemos tener.” (Juan Pastor.)"

A continuación la sipnosis de la obra:

Cinco personajes de la España de los años treinta viajan a nuestros días y nos cuentan lo que les sucedió durante tres años en su búsqueda de la felicidad a través del amor y sus múltiples formas de manifestarse. Y mientras nos “representan” ese pasado ya vivido, a veces de forma absurda y grotesca, se preguntan y nos apremian a preguntarnos: ¿es posible que el amor nos ayude a tocar aunque sea de refilón el cielo de la felicidad? ¿Qué nos impide que esto suceda? Y lo hace con un punto de vista tierno y amable.

En septiembre de 2010 se celebrara las Noche en Blanco con una lectura dramatizada de una parte de lo que sera la nueva producción para la temporada 2011-12: “A partir de Tres años…” Su estreno está previsto para septiembre de 2011, y Juan Pastor junto con parte del elenco habitual de Guindalera (Raúl Fernández, Maria Pastor,José Maya, Alicia González), han comenzado los ensayos, que van a continuar a lo largo del verano.

Fuente:

Tres Años: Chejov y Raúl, de nuevo en La Guindalera.

El número tres, ese impar de mala fama, no hace más que traernos últimamente buenas noticias respecto a Raúl y sus imparables ganas de trabajar en todos los terrenos.
Si hace poco supimos que la película que protagonizará este próximo otoño se titulará Tres Mil, ahora nos llega Tres Años, la obra que reunirá de nuevo a Raúl, María Pastor, José Maya, Juan Pastor y Anton Chejov a partir del mes de Septiembre sobre las tablas de la Guindalera. Esta será, además, la tercera vez que se materialice el tándem Raúl - Chejov, que ya unieron fuerzas en En torno a La Gaviota (también en la Guindalera, bajo la dirección de Juan Pastor) y Platonov (con el Centro Dramático Nacional).

Según informa la web de Guindalera, ya han dado comienzo los ensayos de esta obra que resonará en las paredes de la sala por segunda vez, después de la lectura dramatizada que tuvo lugar el año pasado, durante el programa La Noche en Blanco.

Basada en la obra Tri Goda de Chejov, Juan Pastor se trae a los personajes originales rusos a la España de los convulsos años treinta. Para ello, ha confiado de nuevo en los pesos pesados de su reparto habitual: María Pastor, José Maya y nuestro Raúl Fernández, junto a José Bustos y Alicia González, nos hablarán del amor en sus diferentes versiones, y de su necesidad para alcanzar la felicidad.

Para saber más, os animamos a visitar la nueva web del Teatro Guindalera, reformada en las últimas semanas y con importantes novedades. Ahora, desde la página principal, podéis acceder a la compra de entradas para las diferentes funciones, leer las últimas críticas o visitar los videoblogs de los actores, además de manteneros al día del desarrollo de estos ensayos que nos traerán Tres Años, si todo va según lo previsto, en el mes de Septiembre.

Crónica de un regalo y de una larga cena de Navidad, por Bea

Lo primero que te advierten cuando una mira el folleto de la larga cena de navidad es que se trata de una obra corta. Así es, la vida de una familia mostrada a la velocidad de la luz, esa rapidez que va adquiriendo cada vez más fuerza conforme uno crece. Y es que el paso del tiempo puede ser un tema que de mucho juego, así que nos acercamos al teatro con ganas de afrontar la experiencia. Tantas que llegamos con tal antelación que nos metimos en el bar de al lado hasta entrar, entre risas pensando si no nos chocaríamos sin querer con alguien de la función cada vez que se abría la puerta.


El hall estaba abarrotado de gente de edad variada, que parecían tener relación entre ellos como la gran familia en escena. Hacía un calor muy grande o serían los efectos de mi catarro, así que nadie se demoró demasiado en pasar. Una luz tenue empezó a hacer clarear la sala mientras se iba vislumbrado una mesa y sillas rodeadas de telarañas y atrás unas coronas navideñas, una en cada esquina. El tic tac de un reloj empezó a sonar como presentación. La nodriza, interpretada por Teresa Valentín, apareció de pronto encendiendo la vela que yacía en el medio de la mesa quitando las telarañas antes mencionadas para “adecentar” el escenario, de vez en cuando paraba y miraba al público y sonreía acentuadamente hacia nosotros y nuestra expectación y así dejó paso a los Boyardo.

Los primeros en aparecer en escena fueron el patriarca Roberto y su mujer y la abuela que son a los que les toca estrenar casa. Están felices y que mejor manera que celebrarlo en navidad. Ya notas que destacan el vestuario, la blanca palidez y sobre todo la entonación y gestualidad de los actores, entre los que también se encuentra Juan Pastor, el dueño de la sala. Después de ellos iremos viendo como la primera en desaparecer es la abuela, por el lado derecho del escenario testigo de las despedidas y la irrupción del tío Lucas con sus “oy”oy,oy” (algo así) que nos ofrece el primer brindis familiar con Roberto al son de “para tener el estómago fino hace falta beber un vaso de vino” y los niños Agustín primero y Genoveva después cada uno con su correspondiente carricoche llevado por la nodriza ante el orgullo familiar y las carantoñas por el lado izquierdo.

Después estos irrumpirán corriendo en las figuras de María y Raúl por separado, todos ellos descalzos, con su tono cantarín infantil en la voz, para dar un beso o un abrazo fuerte llenos de inocencia y luminosidad impregnadas en todos sus gestos, como cuando cogen los platos, los reparten y se queman con los bordes y la ilusión por la época y las acciones que se hacen en esta se comentan y reflejan. Se van haciendo adolescentes sin querer y hablan de la novia de Agustín, testigo de la burla de su hermana, hasta que se une a la familia teniendo a partir de ahí su hueco a la mesa y el padre se retira diciendo que parece no encontrarse bien pero que no será nada. Descubres que ya no lo volverás a ver. El brindis al cante de “para tener el estómago fino hace falta beber un vaso de vino” se repite con Agustín y Lucas. El tío Lucas también fallece después mientras Genoveva sigue irremediablemente soltera. La prole de los Boyardo sufre un revés por un niño que no llega a nacer; los embarazos se traducen en escena en acariciarse el vientre y la sorpresa que muestran ante ellos. Todos están tristes por el revés y Agustín consuela a su mujer pero luego la alegría llegará a casa en forma de otros dos cochecitos conducidos por la nodriza, un niño llamado Roberto como su abuelo y unos mellizos que se unirán a la fiesta en forma de niños y posteriormente de adultos. Las pedorretas ante el carricoche de la nodriza suceden de nuevo esa vez por parte de Agustín y toda la familia se levanta para recibirlos, entre mezclas de orgullo y caérseles la baba no tardando en salir de escena. Uno de ellos, Roberto, al crecer, partirá a la guerra produciéndose la despedida varonil de su padre en un abrazo rápido que me hizo gracia por su ejecución y la cariñosa de la madre pero no regresa adivinándose su destino fatal. Los otros dos hijos Boyardo salen emprendedores y deciden plegar alas al extranjero, y tendremos noticias de ellos a través de cartas que llegan a los nuevos banquetes.

Aprovecho para decir ahora que me pareció simplemente espectacular durante toda la función la expresión corporal de cada uno. La confianza y la derrota tienen como diccionario los cuerpos de los Boyardo. Las canas entonces hacen aparición mientras se las esparcen por las sienes con las manos tintadas en blanco como en el caso de Raúl.

Antes de que te des cuenta parecen ir mutando ante tus ojos. La edad se va enseñando en los gestos, en el tembleque de la voz, en unas gafas puestas de repente, en un sombrero de abuela, o una ropa más enlutada y también en la curvatura del físico que ya no aguanta en la forma erguida de antaño de la que fuimos testigos . También se usan diademas para pasar a adultos, igual que por ejemplo la niñez anteriormente se traducía en quemazones soplándose los dedos o en cubiertos difíciles de usar.

Genoveva mientras tiene un ataque de histerismo porque piensa que la casa se le cae encima de la cabeza, que no ha realizado ninguno de sus sueños y que hace mucho tiempo debieron mudarse y se marcha entre gritos a vivir. Por su parte Tino también fallecerá marchándose de escena por el lado derecho y todos lo despiden en una especie de conmoción callada y parálisis de incertidumbre que se da en cada uno de los que van quedando a la mesa con los adioses hasta que parecen recuperarse a gran velocidad. Finalmente presiden a dúo la mesa la tía Elisa y la mujer de Agustín que decide viajar al extranjero para estar al lado de sus hijos, dejando a esta última sola, en la que se supone esta vez sí que sí, la última, última cena de navidad de los Boyardo.

Como guinda para acabar tras una especie de tela al trasluz aparecen los actores. Algunos detrás, las chicas más adelante. Con sus alas de ángeles y alguno que se portó un poco peor de diablillo. Al principio cantaron lento para emocionar y luego ya en plan más marchoso. A título personal me pareció una obra maravillosa en la que la brevedad no impide que pasen muchísimas cosas, en la que se muestra la convivencia con los que están y el recuerdo a los que ya no están, esos que damos por hecho tendremos siempre a nuestro lado hasta que se van y ya no hay vuelta atrás para disfrutar de su compañía. Y prueba de ello fueron los atronadores aplausos.

Una vez salimos estuvimos hablando con una de las actrices, para alegría de mi madre que la sigue en una serie, pero la mayoría del elenco y el público empezó a marcharse a buena velocidad por la puerta. Fue diferente a otras veces, con la sala casi a solas, sus carteles y artículos, pero como siempre con encanto. Nos dijeron que Raúl necesitaba arreglarse por el maquillaje que llevaba tan tremendo en cara y pelo y pedimos que nos viese, cosa que hizo muy amablemente cuando terminó. Nos preguntó de donde habíamos venido y comentó que no había visitado nuestra ciudad y a ver si lo hacía algún día. El dossier que le llevé de parte de todas lo agradeció mucho además de sorprenderse al ver que eran recetas. Nos dijo que la obra llevaba representándose varios años seguidos para navidad desde uno en concreto. Mi padre en plan bromista le comentó que nunca había visto envejecer a nadie tan rápido delante de él y así después de un rato charlando y haciendo fotos salimos a la calle donde le vimos alejarse con el regalo bajo el brazo. Los tres acabamos encantados con la experiencia de una obra que yo personalmente recomiendo a todo el mundo, hecha con mucho encanto por unos profesionales que se toman muy en serio lo que hacen y que te atienden siempre fantásticamente.

La vida en un soplo

La Guindalera va ganando terreno y adeptos en círculos cada vez más amplios. Y aunque el encanto de esa sala pequeña sigue intacto, es cierto que los medios se van familiarizando con ella y, muy de vez en cuando, incluso les regalan artículos completos en periódicos de primera plana. Es el caso de esta crítica, que firmaba Javier Vallejo el día de Nochebuena en el diario El País.

A medida que pasa la vida el tiempo se encoge, porque lo medimos en función del que nos queda por delante. Veinte años no es nada, cantaban Le Pera y Gardel, y 20 lustros tampoco, vistos con la perspectiva con que Thornton Wilder escribió esta restallante comedia dramática en un acto, dirigida por Juan Pastor. La larga cena de Navidad (1931) condensa la vida de tres generaciones a través de 90 nochebuenas que transcurren como una sola en torno a la mesa de la, en el minuto uno de la obra, recién inaugurada casa familiar.

Mientras trinchan un pavo invisible y escancian botellas inexistentes colocadas sobre un inmenso mantel albo, los Boyardo, vestidos en blanco y negro con fantasmagóricos ropajes de época pero extrañamente descalzos, rememoran acontecimientos familiares, repiten viejos chascarrillos y brindan por un futuro incierto. Los jóvenes se quejan de lo despacio que pasa el tiempo para, instantes después, tener que apoyarse, repentinamente curvados, sobre un bastón aparecido como por ensalmo. "Viviré hasta los 90", dice el patriarca Roberto Boyardo un minuto antes de que la parca lo arrastre consigo.

En esta función no hay tiempo para nada. Agustín, hijo de Roberto, planea una reforma de la casa que jamás acometerá. Su primogénito apenas ha acabado de nacer, cuando ya es llamado a filas ante el estallido de la I Guerra Mundial: por la forma en que sus mayores le miran al partir, adivinamos que no volverá. Los personajes nacen, crecen en un instante, envejecen con un solo gesto bien definido (empujando sus gafas hasta la punta de la nariz, acomodándose el pelo de la sien, que aparece teñido de blanco al retirar la mano) y mueren en cuanto simpatizamos con ellos.

Como La herida del tiempo (1937), de Priestley, y probablemente Vida del hombre (1908), de Andreev, La larga cena de Navidad está inspirada en La cuarta dimensión (1908), ensayo donde Piotr Demianovich Ouspensky sugiere que el cuerpo cuatridimensional vendría a ser la repetición infinita del cuerpo en el espacio. Según sus teorías, que hicieron época, nada nace y muere: las cosas se nos representan finitas porque, debido a nuestras limitaciones perceptivas, no vemos sino sus secciones, pero todo preexiste y sigue existiendo. La muerte es para Ouspensky mera salida del campo visual.

Juan Pastor sirve la obra en una puesta en escena teñida de humor y de mágica melancolía. Sus espectrales protagonistas, transmisores de gestos, frases y ritos heredados, se mueven como en las pantomimas de antaño, con la expresividad exagerada de los actores de burlesque. En la interpretación coral, cada uno de los 12 actores tiene su luz: sería injusto destacar a alguno sobre los demás, aunque ver al propio Pastor ejerciendo su magisterio en un papel de reparto tiene un significado especial. Estupendos, la iluminación irreal de Pablo Jaenicke y el vestuario de época auténtico, extraído por Teresa Valentín-Gamazo del fondo de armario familiar. A la versión castellana de este espectáculo con encanto, tan elaborado en lo escénico, le vendría bien una revisión de tiempos verbales y de alguna expresión aislada que suena a inglés traducido. Divertida y oportuna, la coda musical, dirigida por Noemí Irisarri.

William Layton, maestro de varias generaciones de actores y directores, encomendó a Pastor que montara esta obra poco antes de morir: su repetición (esta es su cuarta temporada) cierra un círculo simbólico.

Fuente

Vuelta a los orígenes

El 22 de Diciembre es la fecha casi oficial que da el pistoletazo de salida a las fiestas navideñas. Con la lotería arrancan los villancicos, los turrones, las cenas opíparas y los buenos propósitos. Y este año, además, los Reyes se adelantan y nos traen un regalo en forma de obra teatral. Eso sí, con un regusto algo más amargo que el de los tradicionales presentes que suelen caer por estas fechas.

Mañana vuelve “La larga cena de Navidad”, una buena excusa para darnos un capricho. Por menos de lo que te costará el regalo de ese cuñado al que no puedes ni ver, la Guindalera te regala un viaje en el tiempo de una hora y media de duración, sin escalas ni paños calientes, con seres queridos que se van y otros que llegan, modificando el fondo pero no la forma de esa típica estampa familiar navideña.

Hay muchas razones para no perdérsela. Está Raúl. Está María Pastor. Álex Tormo, Teresa Valentín y el propio Juan Pastor. Y es Navidad, y a ti no te gusta pasear por los centros comerciales. O porque ir más al teatro y ver menos la tele es uno de esos propósitos para el nuevo año. O porque la recomienda la crítica especializada y aquellos que pasaron por allí alguna vez. O simplemente porque te apetece otra visión, distinta, de estas fechas de hipócrita alegría. Sea cual sea la razón, ir a verla.

Si necesitáis un último empujón, leed lo que dice la prensa, que a los medios siempre les hacemos más caso. En ABC y Expasión nos animan a visitar ese teatro que abraza. Y en El Cultural, le dedican un amplio espacio entre esas obras que siempre se recuperan por Navidad.

Reestrenando a Wilder en La Guindalera

Hace ya algún tiempo, aventurábamos al final de este artículo la posibilidad de que “La larga cena de Navidad” regresase al escenario de La Guindalera en alguno de los años venideros. Acertamos de pleno con nuestra predicción, porque estos días nos estamos enterando de su reposición durante las próximas fiestas navideñas.

La web oficial de La Guindalera anuncia que nos da trece oportunidades de descubrir todo lo bueno que son capaces de hacer con la célebre obra de Wilder: en diciembre, los días 22, 23, 26, 27, 28, 29 y 30, y en enero, los días 4, 5, 6, 7, 8 y 9, da comienzo puntualmente a las 21.00 horas una cena cargada de sentido del humor, ternura y nostalgia, en la que podremos ver cómo 90 años de la vida de la familia protagonista pasan a un ritmo vertiginoso ante nuestros ojos. Por si esto no fuera suficiente apelativo, el mismo Raúl confirmaba en su entrevista en Zona El internado que podremos verle de nuevo sobre las tablas del escenario de su sala favorita en esta obra.

En el vídeo del final de esta antigua entrada, podéis disfrutar de unos breves minutos del contenido de la obra, que os servirán para haceros una idea de la estética y del contenido del montaje. Seguro que su visionado anima a acercarse a la calle Martínez Izquierdo 20 a todos aquellos que estas navidades tengan la oportunidad de hacerlo ;)

Raúl en La Guindalera en corto.

Durante este largo fin de semana que acabamos de dejar atrás, la sala Guindalera, fiel a su espíritu cultural y bohemio, abría las puertas no sólo al teatro y a Chèjov, viejo conocido, sino también a la música y el cine.

Luis Pastor, Saramago, flamenco y jazz fueron algunos de los elementos musicales de la iniciativa, que promete no quedarse en algo anecdótico.

El domingo, Juan Pastor, acompañado de Raúl Fernández, María Pastor y José Maya, y con la participación del público presente, se lanzó a la lectura del texto “Tres años”, inspirado en la novela de Chèjov del mismo título.

El plato más cinematográfico se sirvió el lunes. María Pastor y Raúl ejercieron de maestros de ceremonias de “La Guindalera en corto”. Durante la noche, se proyectaron varios cortos recientes y posteriormente, tuvo lugar una charla con los directores. Uno de ellos fue Pablo Álvarez, que se llevó bajo el brazo su “Chupertópico”. También Raúl participó activamente en el debate, ya que otro de los cortos presentados fue su (imposible de conseguir) “Cerillas”.

A este último acto corresponden las imágenes que acompañan a esta entrada y que hemos conseguido gracias a la página en Facebook de Guindalera.

Si lo pidiéramos por escrito, ¿repetirían el acto para nosotros? :P

Recuerdos de Bailando en Lughnasa

¿No os ha pasado nunca que un conocido de vuestra infancia por cuya descomunal estatura podríais haber puesto la mano en el fuego, sólo levanta del suelo medio palmo más que el común de los mortales cuando os reencontráis con él 20 años después? ¿O que una película que vosotros recordabais sobrecogedora, descacharrante o aterradora, resulta ser un plomazo incapaz de provocaros emoción alguna cuando algún canal se decide rescatarla del cajón recubierto de polvo del que nunca debió salir? Es más, siendo conocedora de la media de edad de los lectores de este blog, lanzo una pregunta inquietante que puede ser ilustrativa de lo que estoy hablando….¿habéis probado a sentaros un ratito frente a la tele a ver la reposición de algún capítulo de Campeones (Oliver y Benji)? ¡Pues deberíais si queréis descubrir como nuestra mente nos tiene cruelmente engañados!

Y es que los recuerdos, aquellas pequeñas cosas que decía Serrat, son sólo el fruto de nuestra percepción de un instante, de un lugar, de una situación, de una persona,…en definitiva, no tienen garantía de autenticidad absoluta. A eso hay que sumarle la complejidad del cerebro humano, que juega con nosotros al “teléfono escacharrado”, haciendo que cada evocación del recuerdo en cuestión, nos provoque ideas, sensaciones o sentimientos, que van distorsionando aquello que nosotros inicialmente percibimos como real.

Esto le pasaba al personaje de Bailando en Lughnasa que Raúl estuvo interpretando hasta hace bien poco en La Guindalera. Cuando Michael recuerda la vieja radio Marconi que puso sonido a su niñez, la represión religiosa a la que su familia estaba sometida, la simpática irrupción de su padre y de su tío en la tranquila vida familiar o la liberación de los instintos de sus tías a través de la música y el baile, es perfectamente consciente de haber incorporado material ilusorio a la construcción de sus memorias infantiles.

Ilustrativo de esto que os estoy contando, es el tráiler de la obra que La Guindalera pone a disposición de quien quiera verlo en su cuenta de Youtube, y que hoy nosotras os acercamos hasta el blog. Disfrutadlo.

De cómo el tiempo pasa

El temido paso del tiempo. Ésta es una de las causas de desasosiego del género humano desde que el mundo el mundo. De niños vivimos ajenos a él, esperando ansiosos las siguientes vacaciones escolares, que parecen no llegar nunca, pero a medida que vamos creciendo, comprobamos como la vida se acelera, y aunque seguimos esperando las vacaciones con las mismas ansias (hay cosas que nunca cambian), los días, las semanas, los meses y los años vuelan cada vez más rápido sin que podamos hacer nada por evitarlo.

Muchos autores hispanos han sabido reflejar magníficamente en sus obras el paso del tiempo y sus dos consecuencias más obvias: el nacimiento y la muerte. Cien años de soledad de García Márquez, o La casa de los espíritus de Isabel Allende, son grandes ejemplos de cómo mostrar, a través las alegrías y las tristezas de sendas estirpes familiares, el trancurrir del tiempo.

Pero también algunos “gringos” han sabido captarlo de maravilla en sus escritos. Uno de los más célebres es sin duda Thorton Wilder, que en La larga cena de Navidad relata 90 años de la historia de los Bayard plagados de alumbramientos y fallecimientos, de recuerdos y de esperanzas, de buenos y malos momentos; 90 años de la historia de los Bayard plagados, en definitiva, de eso que damos en llamar vida.

Gracias a que Juan Pastor sacó de su chistera mágica una versión bastante teatralizada, pero igualmente conmovedora de la obra, pudimos ver a Raúl Fernández interpretando a Tino, uno de los miembros de la familia protagonista. Resulta curioso ver la evolución de su personaje, que al inicio tiene en su voz el inequívoco canturreo propio de la infancia, para terminar, como dice el célebre tango, con "las nieves del tiempo plateando su sien". Podéis comprobar lo que os cuento en este fragmento de vídeo:


Fragmento de vídeo extraído de la web de María Pastor

Bailando en Lughnasa: el público opina

Hace unos días Raúl y La Guindalera ponían fin a otra de sus etapas de trabajo conjunto. Bailando en Lughnasa ha resultado ser tan satisfactoria como todas las obras teatrales bendecidas por actor y compañía, y eso se dejaba ver en las opiniones que los espectadores vertían sobre el montaje a través de la red.

Como ya hiciéramos con Molly Sweeney, hemos querido recoger los apuntes, sensaciones y reflexiones del respetable, para así acercar un poquito más la obra a todos aquellos que no hemos tenido la oportunidad de disfrutarla.

Hay muchos los aspectos de Bailando en Lughnasa que son una constante en las opiniones del público, pero si hay algo común a casi todas ellas es, sin duda, el soberbio trabajo llevado a cabo por el reparto.

Buenos actores y buena interpretación. Se nota la profesionalidad y el amor por el teatro. (Anónimo)

Todos los actores están soberbios, no sólo con el texto sino con los detalles, los gestos, la expresión. (Alejandro)

Sobre un espacio escénico pequeño y una escenografía simple, pero muy bien aprovechada, los/las actores/actrices nos hacen disfrutar con su dramaturgia. (Vicente)

Maravillosa interpretación de todos, especialmente de Juan Pastor, Yolanda Porras y Alex Tormo... Sin duda un excelente trabajo actoral y de puesta en escena, por los grandes del teatro. (Anónimo)

Destacan también las alabanzas al texto de Brien Friel, y al trabajo de La Guindalera tanto en cuestiones de adaptación, como en cuestiones de popularización de la obra de este célebre autor irlandés.

Muy recomendable para los amantes de textos llenos de matices, emociones y represión (Anónimo)

Me ha gustado mucho esta obra de Brian Frial en parte porque me había gustado hace año cuando la estudié en un curso de literatura anglo-irlandesa, y además por el valor de la representación que ha sido muy fiel al texto y en una buenísima traducción al español. (Giovanna)

El ciclo que Guindalera con Juan Pastor y su equipo han dedicado a Brian Friel mediante una trilogía de sus obras se merece todos los elogios desde cualquier punto de vista. Este autor casi desconocido y apenas publicado en España ha sido y es uno de los mejores y más reconocidos a nivel mundial. Con esta obra se cierra un círculo espléndido fruto de un gran trabajo (premiado merecidamente con el Ojo Crítico de RNE.) (Juan Carlos)


Cuando nos acercamos al contenido de la obra, los elogios se incrementan aún más si cabe. Es habitual que las opiniones de los espectadores vayan más allá de una simple crítica, y recojan las sensaciones personales que en ellos provocó la historia. Palabras como melancolía o nostalgia se repiten con frecuencia.

La obra representa con mucha ternura un tema trágico: la melancolía de lo que pudo ser y no fue. Todo ello entremezclado con conflictos de lo tradicional y el mundo moderno que llega de las manos de un escacharrado gramófono. (Anónimo)

Una gran carga de nostalgia impregna toda la obra (…) Me emocione y me divertí. (Anónimo)

Te transporta a la Irlanda de los años 30 con una atmósfera muy bien lograda y unos actores brillantes. Amor, represión, prejuicios, pobreza, melancolía... todo un conjunto de emociones difíciles de conseguir (Elena)

Hacía tiempo que no veía una obra de teatro y me atrapaba de tal forma que llegaba a olvidarme que estaba sentado en la butaca del teatro. (Alejandro)

La obra es larga pero se te hace corta. A mí me enterneció, me divirtió y me hizo pensar, todo lo que le pido a una buena obra teatral. La recomiendo vivamente. (Anónimo)

No es fácil pasar por La Guindalera y no caer en la cuenta del aura especial que rodea a esta compañía y de los esfuerzos que realiza por poner en marcha montajes siempre fieles a su modo único de hacer teatro, con un presupuesto bastante limitado.

Ver una obra como Bailando en Lughnasa es un auténtico placer. Verla por la compañía de teatro de La Guindalera es completamente sublime. Aparte de asegurar que allí se pasan las mejores sesiones teatrales que puedas tener a lo largo de tu vida, pues es un sitio cálido, familiar y con intención de interaccionar con el público y sus opiniones, lo cual, hoy en día es bastante de agradecer. Gracias por hacer teatro. (Anónimo)

Sorprende lo mucho que se puede hacer con un presupuesto limitado cuando se dispone de sensibilidad y buen gusto. El resultado es memorable: ¡Bravo por el equipo de la Sala La Guindalera, por su director, por sus actores y por el equipo técnico! (Anónimo)

Es un ejemplo de cómo se puede lograr un resultado artístico de gran nivel sin muchos medios. (Anónimo)

Y para terminar una crítica breve pero concisa, que sintetiza muy bien el sentir de la mayoría de espectadores de Bailando en Lughnasa, y que además es una verdad extrapolable a cualquier otro ámbito. Sabias palabra de un espectador de la obra.

Cuando el trabajo está bien hecho, da gusto. (Anónimo)

Molly Sweeney se va a Segovia

Una obra de La Guindalera sale del baúl de los recuerdos para encantar al público con la naturalidad y la sencillez con la que lo hizo cada uno de los días que fue representada en la pequeña sala de Madrid.

Se trata de Molly Sweeney, que este viernes 26 de marzo viajará hasta Segovia para participar en la iniciativa Viernes Abiertos 2010. Taller Municipal de Teatro de la Concejalía de Cultura de la ciudad.

Para la XVII edición de este ciclo se han querido acercar a la capital segoviana espectáculos de probada calidad que han cosechado éxitos notables en Madrid, por lo que no es de extrañar que Molly Sweeney de Juan Pastor haya sido uno de los elegidos.

Segovianos e interesados varios en acudir a la única función de Molly en la ciudad del acueducto, estáis de suerte, porque la entrada es totalmente gratuita aunque, eso sí, limitada a un aforo de 120 personas. Basta con acudir a la iglesia de San Nicolás, lugar escogido para que este cuento irlandés de Friel se haga realidad, una hora antes del comienzo de la función (a las 20.00 horas) y recoger allí las invitaciones.

Es, sin duda, una oportunidad única de presenciar esa muestra de buen gusto y sensibilidad que es Molly Sweeney y, por supuesto, de sorprenderse con ese cambio de registro tan espectacular del actor que interpreta a nuestro querido Fermín en El internado. Si alguno de los afortunados espectadores se anima a contarnos, nos encantará saber cómo fue su experiencia.

Podéis encontrar aquí más información sobre el evento ;)