La Guindalera


A medida que vas creciendo y abres los ojos a la realidad, observas que estamos viviendo en la época del interés económico. Los mayores dicen que también las épocas pasadas fueron así, y que el interés económico es lo que siempre movió el mundo. Es posible que fuera así, pero yo tengo la sensación de que el descaro con el que lo hace, es cada vez mayor. Esta es la época en la que se declaran guerras absurdas buscando llenar bolsillos, en la que tantas veces vemos primar la cantidad (sobre todo referida al montante económico) por encima de la calidad, y en la que, por poner un ejemplo más visible, las televisiones pagan cantidades exorbitantes a un conocido ex alcalde y ex convicto por “cantar” afinando más que su pantojil novia.

Por desgracia, el mundo de la interpretación también se ve contagiado por la “fiebre del euro”. Así, la televisión nos sorprende de vez en cuando con buenas series, pero la calidad no garantiza su permanencia en pantalla; la competencia televisiva es tan feroz que una buena parte de ellas se caen de las parrillas en los primeros capítulos.

El séptimo arte también nos regala alguna vez pequeñas joyas. A veces, generalmente cuando vienen de la mano de algún maestro reconocido, pueden convertirse en grandes taquillazos, pero la realidad es que hay otras muchas joyas sin tanta suerte, que viven escondidas en salas de escasa popularidad y caja limitada, mientras el llamado cine comercial invade sin piedad las carteleras de los grandes cines. Un equivalente a estas pequeñas salas, pero en el ámbito teatral, es la sala de la compañía La Guindalera, de la que Raúl Fernández forma parte como actor.

La compañía selecciona siempre montajes de calidad para representar en su sala de tan sólo unas pocas localidades, así que los aficionados al teatro han tenido la oportunidad de ver a Raúl en proyectos sumamente interesantes.

A lo largo de su breve historia, La Guindalera ha rescatado textos clásicos; Cervantes y Shakespeare han sido algunos de sus elegidos. Así, pudimos ver a Raúl convertido en el joven Manfredo, vacilante entre el amor de dos mujeres, en el montaje Laberinto de amor de Miguel de Cervantes.

De la experimentación con el teatro clásico surge En torno a La gaviota de Anton Chéjov. Esta vez Raúl defiende el papel de un actor que encarna al personaje de Treplev, hombre que curiosamente explora nuevas formas de arte que resultan poco exitosas, frente al arte más convencional que siempre consigue el favor del público. ¿No representa Treplev con su búsqueda de savia nueva, lo que intenta hacer La Guindalera?

Si indagamos en su historia, no cabe duda de que esta compañía teatral también ha sabido escoger obras de autores más recientes, pero con trayectorias y reconocimientos tales, que pueden incluirse ya entre los clásicos. Traición de Harold Pinter, de la que hablamos largo y tendido en una entrada anterior, y La larga cena de Navidad de Thornton Wilder en la que Raúl interpreta a Tino, un hombre egoísta e incapaz de entenderse con sus hijos, son dos claros ejemplos de ello.

Fuera de los clásicos, pero no del todo desligada de ellos, La Guindalera montó la comedia Odio a Hamlet de Paul Rudnick. Raúl es en esta ocasión Andrew, un joven actor que duda entre representar un clásico, Hamlet, que lo enriquecerá interpretativamente, o aceptar un papel en una serie de televisión mediocre, que le reportará fama y dinero. De esta manera, a Andrew se le plantea la gran duda: ¿cantidad (de dinero) o calidad (de trabajo)?

Actualmente La Guindalera se encuentra inmersa en las representaciones de un ciclo de Brian Field, y nuevamente ha contado con Raúl para este proyecto. Así, de viernes a domingo podemos verlo en Molly Sweeney metido en el papel de Frank, el persuasivo marido de Molly, que tiene la convicción de que es necesario aprovechar la oportunidad de que su mujer, ciega de nacimiento, sea operada para recuperar la vista. Si tenéis ocasión y os gusta el teatro que se aleja de lo comercial para explorar más a fondo las emociones humanas, no dudéis en acercaros a verla.

8 comentarios:

chiqui dijo...

Eres mi jodida ídolo.
De verdad.
Tremendo trabajo de documentación, redacción, investigación y demás.
Si nosotras ya sabíamos que aquí había mucho potencial cuando te nombramos miembra de la junta directiva. :P

chiqui dijo...

Por cierto, que tenemos ¡una nueva seguidora! Hay que celebrarlo!

Y encima es de mi gremio, anda que no la íbamos a tratar bien. :P

parchis dijo...

Joer, chiqui, muchas gracias, de verdad. Creo que me he puesto colorada y todo con tango halago.:P

Y bueno, a nuestra nueva seguidora, bienvenidísima al blog. Hay que sacar el champán de la nevera para celebrar que ya son 4 las que nos siguen. Gracias a todas.

Anónimo dijo...

Como siempre, gran actualizacion! que razón llevas! y que sepas que también eres (aunq todavía no te conozca) mi ídolo! que bien escribes! :)




Luna

parchis dijo...

Luna, muchas gracias por el comentario.

Es que me conecto muy poquito al MSN, pero a ver si hay suerte y alguna vez coincidimos por ahí:)

Lau dijo...

JO-DER, como escribis, yo alucino. Me parecen increibles los articulos que poneis, como os documentais y el bueno trabajo que haceis, os felicito de verdad.

parchis dijo...

Lau, muchísimas gracias, nena.

A mí a veces también me parece increible que os leáis enteros los rollos que suelto aquí.:P

Carmen dijo...

Muchisimas gracias por el articulo, Parchis... se agradece saber sobre nuestro hombre y mas si viene de una de nosotras... de las del lado oscuro