Temp. 2. Fermín, el ambiguo. (II)

El nuevo contacto.

Tras el paréntesis de la bala, una llamada al móvil de su nuevo contacto devuelve a Fermín al epicentro de la investigación, citándole dentro de una hora en el bosque.

Pero nuestro cocinillas, hombre desconfiado hasta la saciedad, no tiene claro que se trate de un enviado de la Organización, por lo que le apunta con su pistola a la espalda, le encierra en la cuadra y le golpea repetidamente mientras le pregunta quién le envía.
Hay que reconocer que su relación no empezó demasiado bien.

Ajena a lo que ocurre en el bosque, Jacinta le dice a María en la cocina que a ella Fermín le cae bien, a pesar de que sea un tipo simplón y sin dobleces.
¿Qué decíamos de la ambigüedad?

El contacto, con cara de apático desconcierto, pasa la noche atado en las cuadras y a la mañana siguiente, Fermín parece no haber recapacitado y vuelve a ponerse en plan macho implacable, diciéndole que tendrá que matarle. Pero ya empezamos a sospechar que este buen hombre no mataría ni a una triste mosca, y cuando le tiembla el pulso y se da cuenta de que jamás podría apretar el gatillo, decide darle otra oportunidad.

Mala idea, ya que propiciará que el contacto escape, le golpee y le meta dentro de un maletero para llevarlo ante El Viejo, provocando una angustia difícilmente soportable entre los ya declarados pro-ferministas.

Eso sí, antes de ser trasladado ante el gran juez (y volver a dejarnos otra semana pendientes de su salud), Fermín tiene tiempo de mandarle un mensaje a María al móvil, diciéndole que le gustó dormir con ella a pesar de que ronque como una condenada. María sonríe como yo cuando tenía nueve años y el niño de mi clase que me gustaba me escogía para jugar en su equipo en el recreo.

En su encuentro con El Viejo, el contacto aprovecha para tomarse la revancha y golpea a nuestro Fermín sin compasión. Luego, el jefe le dirá que está fuera de la investigación y que no va a volver al internado. Una llamada de María mencionando el balazo previo empeorará aún más la situación. Sólo la promesa de abrir la caja fuerte del cuarto de Alfonso supone una nueva oportunidad para nuestro cocinero. La mala noticia es que sólo tiene una semana para obtener resultados.

De vuelta al internado.

El plan era sencillo. Sólo tenía que copiar el relieve del anillo de Alfonso, llave de la caja fuerte, en posesión de Marcos. Y hay que reconocerlo. El chaval no ha sido nunca una lumbrera así que no se suponía una misión complicada.
Fermín se cuela en el baño de los chicos y consigue una copia del anillo mediante ¿plastilina?. El problema aparece cuando al abrir la caja fuerte, los chicos, siempre un paso por delante en la investigación, ya se han llevado su contenido, por lo que tiene que conformarse con copiar los símbolos grabados en la puerta.

Un oportuno encuentro con María en la cocina le dará un nuevo giro a sus pesquisas, cuando ella ve los símbolos que Fermín copió en un papel y le dice que ha visto uno muy parecido en el armario de su habitación. Esa noche, con nocturnidad y alevosía, él consigue desmontar el mueble mientras ella le observa en la penumbra.
Tras las maderas, pronto descubriremos que se halla la primera parte del Tríptico de la Epifanía de El Bosco. ¿Un cuadro? Este hombre nunca dejará de sorprendernos.

El Tríptico, María y el Polo Norte.

La traca final de esta magnífica segunda temporada arranca con Fermín de vuelta a las tareas de laboratorio, con sus líquidos extraños y sus luces ultravioletas, analizando con mimo el fragmento del cuadro que encontró en la habitación de María. Ella, por su cuenta y muerta de curiosidad, trata de descubrir algo más, después de autoinculparse ante Jacinta de la rotura del espejo del cuarto. Parece que le va cogiendo el gusto a esto de hacer de tapadera…

Por su parte, Fermín registra el internado habitación por habitación, palmo a palmo, tratando de encontrar las otras dos partes.
Será de nuevo un encuentro con María quien le conduzca hasta lo que busca.

En el pasillo, ambos se encuentran y María nos ilustra sobre el cuadro: desaparecido en 1939, con un gran valor económico. Fermín se siente acorralado y le pide que baje la voz, pero ella le amenaza con contárselo a Héctor, dando lugar a una escenita de celos que ríete tú de la novela romántica anglosajona. De repente, a nuestro cocinero, tan frío siempre, le da un aire y coge a María por el cuello, sugiriéndole con sus diplomáticas formas que no hable del tema con nadie. Eso ha estado muy feo.

Fermín se queda solo y algo acongojado en el lugar donde encontrará la segunda parte del cuadro, un fragmento de pared donde se proyecta el segundo símbolo hallado en la caja fuerte.

Entre registro y registro, un interesante encuentro tiene lugar en el penúltimo capítulo de la temporada, cuando el policía encargado de investigar la desaparición de la jueza se cruza con Fermín en el pasillo y le llama por su verdadero nombre. El susodicho opta por la ley del despiste y se va por Peteneras, pero María, que ha observado la escena, pone una cara de curiosidad morbosa inenarrable.

Una curiosidad que nos conduce, sólo unos minutos después, a una de las más bonitas escenas entre Fermín y María. Ella se presenta en la cocina y se pone terca, le llama Carlos y le recrimina de nuevo que no le haya contado la verdad cuando ella no ha tenido secretos para él. Fermín le recuerda que no le ha hablado de su historia con Héctor y ella le da la razón, pero insiste en que quiere ayudarle.
Algo empieza a moverse dentro de Fermín, que termina pidiéndole perdón y confesándole que la quiere más que a nada en el mundo, y no quiere hacerle daño.
Y cuando el mundo parecía un lugar espléndido, aparece Héctor y mi paciencia empieza a agotarse.

Volvemos a la cruel rutina cotidiana, y nos encontramos a María enganchada a una fregona. Pero la vida te da sorpresas, y bajo la alfombra de la biblioteca, será ella quien encuentre el tercer símbolo. Y tras él, la última parte del tríptico.

En su habitación, ignorando los descubrimientos de María, Fermín se sobrepone como puede a las presiones de la Organización vía teléfono móvil, dejando claro que se las mete por cierto sitio que no menciona. En ese momento, llaman a la puerta. Tras la “cálida” bienvenida brindada por el hombre que dice que la quiere, María le entrega la tercera parte de la Epifanía y él se coge un cabreo de órdago al pensar que alguien pueda haberla visto y eso suponga un riesgo para ella.

En un último intento de alejarla del peligro que él representa, Carlos le pide que se marche y no se vuelva a acercar a él. Pero ella ya tiene muy claro el lugar donde quiere estar y se funden en un besazo que desprende una química espectacular y que exalta a esa pequeña pero ruidosa horda de fermarías en las que sólo ellas mismas creen.

El día de Nochebuena, que pondrá el colofón a esta última temporada, amanece envuelto en paz y armonía de puertas adentro. En el bosque, las luces de policía se apagan tras la muerte del gnomo, pero Fermín y María viven al margen de la trama por unos minutos, en su particular Polo Norte. La paz, el amor, la calma, sólo serán un espejismo. Se avecina uno de los mejores finales de temporada vistos en tierra patria. Agarraos, que vienen curvas.

Aurora Bernal: revolviendo el pasado.

Una llamada telefónica sacará a Fermín y María de su ensoñación y traerá de vuelta las intrigas y los secretos. Él escapa raudo y veloz de la cama para hablar en el baño mientras ella, hija primogénita de la curiosidad, escucha tras la puerta. Alcanza a entender algo sobre una tal Aurora y una entrega, pero la idea se difumina en su cabeza cuando él vuelve y la abraza, mientras contemplan juntos la nevada.

Poco durará su quietud, ya que el mismo policía que identificó a Carlos días atrás vuelve a aparecer en el internado, esta vez advirtiéndole a María que tenga mucho cuidado con Carlos, ya que su novia, Aurora Bernal, está pudriéndose en la cárcel por su culpa. El tipo aprovecha para darle su tarjeta y mirarla con gesto compasivo mientras yo, como espectadora, deseo por primera vez que uno de esos malos misteriosos que anda por el bosque se coma a ese policía novel con ínfulas de Colombo.

Ella no pierde el tiempo y tira de Finder (aka Google) para saber más sobre Carlos. Así descubrirá que Aurora y él habían sido condenados a ocho años de cárcel por el robo de el retablo de la Asunción en la iglesia de Navaluenga. Atentos a la información que devuelve la página, porque no es moco de pavo: el mismísimo FBI ofrece una recompensa de 50.000 dólares por información, había sido cedido por el museo de Ohio (ahí al lado, vamos) y la obra carece de valor en el mercado.

Deducimos pues que Carlos y Aurora terminaron en la cárcel por robar algo que no tenía valor alguno. Cada vez entiendo menos esta serie.
Además, el artículo recalca que en el momento de su detención, Carlos y Aurora llevaban consigo obras robadas por valor de más de un millón de euros. Con razón les pillaron. Como para correr con toda esa carga encima.

Justo cuando parece que por fin vamos a descubrir algo que nos aclare algo más al respecto, Fermín aparece de entre las sombras y le da a María un susto de muerte, mientras su gesto parece poseído por el mismísimo Hannibal Lecter.
Por suerte, cuando ambos vuelven al dormitorio de Jacinta, nuestro cocinero vuelve a ser el de siempre. Y aunque María está que trina, nuestro Fermín consigue doblegarla con su zalamería y su encanto natural. Héctor aparece de repente pero nuestros protagonistas está ahí a lo suyo y nadie se percata de su presencia.

En los foros, la guerra está servida. Y esto no ha hecho más que empezar. El grupo mayoritario asegura que Fermín está con los malos y que está utilizando a María para sus fines. Un pequeño colectivo se empeña en que si Fermín es majo, Carlos lo es aún más. La más cruenta cruzada foril está a punto de comenzar.

La traca final.

En su cuarto, Fermín se dispone a salir para entregar el tríptico a la Organización. Como los buenos espías, cierra con llave la puerta de su cuarto y sale por la ventana mientras la fuerte nevada sigue cayendo sobre el internado. Una nevada que le conducirá, minutos después, a caer por una de las trampillas de los pasadizos, por la que se desplomará y caerá inconsciente sin llegar a entregar el Tríptico. De nuevo, la vida de nuestro héroe pende de un hilo. Pero lo peor está por llegar.

El contacto de Fermín se impacienta y termina creyendo que el cocinero les ha traicionado y se ha fugado con el cuadro. Por eso, se dirige al internado, sabiendo que allí está la única persona por la que Carlos volvería.

Cuando María le echa de menos y va a buscarle a su dormitorio, encontrará allí a un desconocido que, a punta de pistola, trata de averiguar donde está Fermín. Pronto el contacto terminará dándose cuenta de que ella no sabe nada, por lo que decide jugar su última baza.

Un teléfono móvil suena sobre la nieve. Se oye una voz en el contestador.
“O me traes el tríptico en diez minutos o me la cargo”.
Fermín sigue inconsciente. María llora desesperada.
C’est fini!

8 comentarios:

Abril22 dijo...

Te has vuelto a salir jajaja!!!

Yo pensaba que era del CNI cuando el Viejo le sacó de la cárcel. Pero para mi la escena crucial en la que nos dice que No Trabaja para los Malos de los que huía Alfonso es la escena en la que pronuncia la frase: Confirmado van a por la niña. Envíame todo lo del Caso Novoa-Pazos. Eso para mi Fue Crucial jajaja!!!
Genial la escena en la que copia el anillo de Marcos, calca los simbolos y van encontrando el cuadro. Después de esto deberían haberse marcado otra escenita similar cambiando cuadro por Joyas. Si es que esto daba un Juego jajaja!!! Y ver a María en plan chacha-espía no tuvo precio jajaja!!! Espero que la Centrifugadora de Wulf funcione Carlos se Cure y María y Fermín sean un dúo molón contra OTTOX. Quién creéis que oficiará la boda? jajaja! Hans? jajaja! Ojalá jajaja!!!

Qué penica y qué desperdicio de momento Sala Jaulas con Marcos y cia detrás de la Puerta Géminis. Lo mismo es que era pronto pa juntarlos pero habría pagado por verlos juntos jajaja! No me cansaré de repetir que debieron Unirlos en algún momento. Como para mi la peor temporada era la 5a (ahora es lo que hemos visto de de 7aT) no me habría importado que en la 5a alguien hubiera descubierto a Fermin, o que Carlos hubiera pillado a Marcos y cia saliendo por la chimenea Impagables las Caras de Todos jajaja!!! No sé cómo elaboran los Guionistas las tramas ni qué prima a la hora de hacer esto o aquello. Pero sigo sin entender que no los hayan juntado. Yo No Lo Entiendo y Nunca Lo Entenderé. Y más sabiendo Fermin que Marcos y cia se metían en los pasadizos. O sabiendo Iván que Fermin quería el Cuadro! Por no hablar que ver al Viejo con los Chicos habría sido Enorme!!!

Escarlata dijo...

Adoro esta seccion xd.

Es la temporada que mas me ha gustado, todas esas escenas me las he mirado como unas quinientas veces y todos sus dialogos me los se de memoria, cada gesto, cada caricia, cada mirada, ains me enamore de ellos esa temporada y no hubo ya marcha atras.

En cuanto al personaje de Fermin creo que me quedare con las ganas de saber si era un verdadero policia, si un espia, si un ladron o un Jason Bourne, yo creo que hoy por hoy ni los propios guionistas saben que carajo fue Fermin en el pasado, tenian pensado una trama y al final salieron por otra, el caso es que siempre tendremos claro que este hombre es de los buenos y esta bueno en definitiva.

Y como se nota los cambios de registro de este hombre, parece malo, la agarra del cuello, da un susto de muerto, para despues ablandarse como un flandull ante la Maria.

Añoro esas batallas Hecmarias- Fermarias.

Xelo dijo...

Gracias por el resumen.
Me encantó esta temporada,aunque yo llegué a pensar que Fermín era malo, pobre con lo bueno que es.
Una de las mejores escenas es cuando María cura a Fermín, las miradas de estos dos, saltaban chispas, y María detrás de el todo el tiempo preguntando jaja.
Que grande y buenos recuerdos de la pareja, ojala tengan el final que se merecen.

Aurora dijo...

Me encanta esta temporada Tenía ritmo, tenía vida y ese personaje tan completo. Eso sí,era un sinvivir! Entre las tortas del contacto, el amarre en el coche, la torta a las pasadizos Además me dio el nick que llevo puesto :)

Cuando creía que la cosa se tranquilizaría después de que le curaran el tiro, fue todo lo contrario,y a cada capítulo la relación con María se iba haciendo más extrecha y más peligrosa.( con lo que gusta eso...) Y encima dudando de si era bueno o malo en un par de escenas, la del cuello que yo me quedé de nuevo será c... y luego la del ordenador que como dije en la otra entrada me pegó un susto.
La escena que tienen luego en la habitación me parece muy buena cuando ella le pregunta cuando pensabas contármelo y él dice nunca. Interpretativamente fue una caña.

Yo llegué a pensar que era un poli corrupto jaja pero la verdad es que esta temporada era muy completa en tramas y la suya la mimaron mucho. Aunque de momento también le echaré piropos a algunas que vienen después.

Aurora dijo...

estrecha...

Escarlata dijo...

Joer pues yo siempre supe que el cocinero era bueno xd, nunca tuve esas dudas existenciales Aurora.

Nicole dijo...

Gracias, chiqui. Un excelente articulo. De nuevo, me quito el sombrero.

Mirando a la serie en su totalidad, yo creo que tambien me quedo con la segunda temporada (aunque la finale de la tercera fue brutal).

Yo tuve serias dudas si el cocinillas era bueno o malo. Me tuvo mosca gran parte de la segunda temporada. Pero todos esos momentazos que has mencionado... ay, que tiempos aquellos. Es que el personaje me tenia fascinada.

Para mi creo que fue una experiencia diferente a la del resto, porque me vi las tres primeras temporadas juntas.

Joooo! Yo quiero un final feliz para Fermin. :(

parchis dijo...

Por fin un ratito para sentarme a disfrutar del artículo con tranquilidad!!

Creo que esta entrada es la de mis capítulos favoritos de toda la serie, y lo son porque Fermín tenía una actividad frenética por aquel entonces (en el trabajo y en el amor xD)

El Fermín atormentado por el pasado de la cuarta también me gusta, pero el de la segunda era un personaje mucho más fresco y dinámico. Ahí fue cuando me terminó de conquistar definitivamente.

Como la mayoría, yo también tuve dudas sobre el lado del que estaba Fermín, porque los guionistas las sembraban a diestro y siniestro, pero también es verdad que con la mayoría de sus actitudes parecía claro que malo, malo, lo que se dice malo, no podía ser.

En cuanto a las escenas fermarías de los dos últimos capis de la segunda, ¡ay!, rallado deje el DVD de las veces que rebobiné para delante y atrás las escenitas de marras.

chiqui: deseando leer la continuación de la saga.