Raúl Fernández: 'Los héroes deben morir'

Antes de la entrada recopilatoria con toda la información sobre la despedida de El internado en los cines Capitol que subiremos en breve, os dejamos esta pequeña entrevista que el diario Qué.es hacía anoche a Raúl.

Fue el momento más dramático del final de 'El internado'. Alguien tenía que morir y le tocó a él. Qué.es pudo charlar con el héroe de la serie, Raúl Fernández, o mejor dicho Fermín, durante un encuentro de los actores con los fans de la ficción más popular entre los adolescentes.


¿Cómo viviste el capítulo final de 'El internado'?
Fue realmente emocionante. Ha sido un trabajo muy intenso y de mucho tiempo, así que ver el final fue muy emotivo para todos.

¿Y qué se siente cuándo te ves 'morir' en pantalla?
Es raro (risas). Ver cómo te mueres en una serie te hace sentir extraño, pero la verdad es que era un final que me ha gustado mucho.

Has sido el héroe de la serie, ¿de verdad crees que debías morir?
Los héroes deben morir (risas). Para mí fue impactante el final y muy dramático, de eso se trataba.

¿Y los fans están contentos con 'tu muerte'?
Bueno, hay de todo. Lo más importante es que me demuestran su cariño como hoy aquí (en un encuentro con los fans que tuvo lugar en Madrid y en el que Raúl era el más aclamado a falta de Yon González y Martín Rivas). Pero sí, ha habido un poco de todo (risas).

¿Qué proyectos tienes ahora después de 'El internado'?
Ahora me pongo ya a ensayar para una obra de teatro que estrenaremos en enero, 'Amadeo'.

Fuente


Añadimos las fotos de Raúl pertenecientes a la galería del evento que publica el periódico Qué.es


Aperitivo de la despedida final.


Esta ha sido una de las primeras imágenes que nos ha llegado de la despedida de la serie que ha tenido lugar hace sólo unas horas en los cines Capitol de Madrid.
A pesar de la calidad de la fotografía, supongo que intuís quiénes son los protagonistas, ¿verdad? Raúl y Marta, haciendo gala de su magia habitual, regalan a los fans de la serie el último beso de Fermín y María. Ojo al detalle. En el cine.
Lo sentimos guionistas, vosotros perdéis. ;)

Durante la velada, se han repasado los mejores momentos de "El internado", con la escena de la muerte de Fermín, elegida como la mejor de la serie, como colofón.

Mañana trataremos de recopilar todo el material que salga al respecto. Pero mientras tanto, os dejamos como aperitivo las imágenes que ha publicado María Casas, de Globomedia, en su Twitter.


Videoencuentro con Raúl tras el final de "El internado"

Una de las cosas que más vamos a echar de menos ahora que El internado ha acabado, es la “comunicación directa” con el actor que un personaje tan mediático como Fermín nos permitía.

El pasado viernes las fermarías que habitamos este blog tuvimos la oportunidad de freír a Raúl a preguntas en el último videoencuentro en la web de antena3. Aplicadas como somos, no desaprovechamos la coyuntura, pero lo cierto es que lo mismo nos dio, porque ni una sola de nuestras cuestiones se coló entre las elegidas.

Parece que la avalancha de mensajes a Raúl fue tremenda. No hace falta que nos lo juren a nosotras, que hemos visto como en este humilde blog el número de visitas, comentarios y seguidores se multiplicaba a gran velocidad en estos últimos días. No hubiese estado de más, en cualquier caso que, a quien corresponda la tarea, hubiese sido un poquito más minucioso en la selección de las preguntas. Bien es verdad cuando el entrevistado es interesante no hace falta mucho más, pero queda la sensación de haber desaprovechado más de 50 minutos de cháchara con el héroe ;)







"El fin", por Miki

Nadie mejor que una de ellas para comentar este final. Porque ante todo, esta crónica derrocha sentido del humor, ése tan característico que hizo que nos engancháramos a su blog. Y eso, tras ver lo que hemos visto, tiene más mérito que nunca. Miki, de Epic Us, nos trae su análisis de "El fin".


¡Hola! Soy Miki de Epic Us para comentar con nuestro “sello personal” el último episodio. Tanto Magik como yo estamos muy contentas de poder aportar nuestro granito de arena. ¡Muchas gracias por darnos la oportunidad de hacerlo!

Bueno, pues, los que nos hayáis leído alguna vez, ya lo sabéis: nuestro “sello personal” es que le sacamos el humor a tanto drama. Pero entonces también sabréis que nuestro personaje favorito (si bien también nos gustan otros tantos) siempre ha sido Fermín, pero haré todo lo posible por escarbar en mi cerebro para buscar esa parte que siempre saca los comentarios ácidos y/o humorísticos para el resto de las cosas, pero aún no sé qué saldrá. Por esta razón, voy a empezar hablando de lo que pienso del único tema al que no puedo ( o mejor dicho no quiero) sacarle el humor, y después, no volveré a mencionarlo. Veamos, yo soy de la opinión de que matar a Fermín ha sido un error, porque… bueno, porque Fermín siempre vuelve. Él es el héroe de la historia, nuestro sheriff Almansa, y creo que su muerte aporta menos que su vida a la trama. Pero lo que de verdad, de verdad me cabrea y me frustra no es que haya muerto, sino cómo lo hizo. ¿Alguien se cree que en medio de un súper-vacile al Madelman, después de sobrevivir a miles de cosas durante siete temporadas, nuestro sheriff favorito se despiste y muera de un navajazo? Yo no. Y estoy frustrada porque soy una llorona: ese sitio al que vais en verano, así salado… sí, el mar, eso. Lo hice yo. Lloré cuando Elsa murió, a pesar de que era un personaje que no sólo nunca me gustó sino que la odié la mayor parte del tiempo, pero su muerte me emocionó. Mi personaje favorito murió en este episodio y a mí ni siquiera se me saltaron las lágrimas. Es muy triste, eso. Y lo siento, pero lo del fantasma tampoco me lo trago y no me gustó ni pizquita. Así como tampoco me gustó que se juntaran todos y dejaran a Fermín por ahí tirao ¬¬.

Bien, hasta aquí llega la tristeza, indignación y ñoñería, y no volveré a tocar el tema en el resto de la reseña a no ser que sea para acordarme de guionistas de manos anilladas sentados en sillones caros, fumando habanos y bebiendo vino que no contenga cesio 137. Ahora vamos a lo bueno.



El episodio arranca con la versión de Mimosín de la luz al final del túnel. Mientras el Enano, que da mucho yuyu, está en la luz, Julia tira de él para que no se vaya y yo decía: “¡No vayas hacia la luz, Caroline!” Mimosín se despierta como nuevo y mientras todos cantan victoria nuestro sheriff es el que se asegura de que está curado haciéndole la prueba.

Así pues, como la máquina funciona, ocho horas más tarde están casi todos curados. Vemos a Julia ir a hablar con Fermín, pero no sabemos de qué hasta más tarde. Nuestro sheriff convoca asamblea y se reúnen en un aula para hablar del plan para escapar. El Galleguiño le dio a los coeficientes en el episodio anterior, pero no tenía tanto mérito como para que lo convocaran ahí. Por cierto, que levante la mano quien pensó, al ver al sheriff Almansa en la pizarra explicando, no pensó que querría tener un profesor Almansa. Yo si hace falta levanto las dos manos y hasta las piernas. Así pues, el sheriff y el Madelman harán de cebo saliendo por una puerta, mientras el resto salen por otra.

El Madelman que no puede callarse y hacer otras cosas con la lengua que no sea chivarse a los chungos de los nazis (ni cuando estaba entretenido con Elsa, este hombre…), comparte una escena con Heidi, que ahora tiene nuevo mote cortesía de Magik: Zorrenmeyer, en la que ésta le vacila y lo llama inútil. En fin, los nazis deciden gasear a todo dios y hacerles creer a los soldados que solo están dormidos y mueren de la enfermedad (tengo una pregunta, profe: ¿los soldados son tontos?).

Además de todo esto, nuestro sheriff ha decidido no dejar ni un cabo suelto y va a acabar con todas las posibilidades de Ottox y para eso, se encarga de digievolucionar a nuestra entrañable tontipandi a… ¡la mejorada y psicópata piropandi! Pero, oh, que glorioso ha sido. No sé vosotros pero en mis días de instituto, más de una vez (y de dos) he deseado quemar el dichoso instituto (y con algunos profes dentro xD). Aunque me ha dado pena porque mi instituto era un instituto normal de barrio y el internado era super bonito y quemarlo da como lastimilla.

Mientras todo esto pasa, los críos siguen a lo suyo. Evelyn se ha dado cuenta de que su verdadero amor es el Anticristo, algo que todos sabíamos y decide dejar de ser una mala influencia para el niño de mis ojos. Así pues, Lucas se libra de ella y sí, yo respiro tranquila. Pero ya sabemos que hasta el final iban a estar dando por saco, estas crías, por lo que Paula se saca una nota del bolsillo, supuestamente de su hermano, donde le dice que se esconda en su habitación para buscar a su madre. Con la de coeficientes que tiene la niña, ¿no reconoce la letra de su hermano?

Por otra parte, Héctor ha salido con Irene y enseguida deduce que los soldados no son buenos. Gracias, Héctor, por utilizar los coeficientes. Ven el internado arder y se piensan lo peor. Por su parte, RebeLightyear está aguantando ostias como panes que vienen de parte de Hugo, que cuando sus víctimas están atadas (o inconscientes) pues claro… Pero al menos esto sirve para que un soldado sospeche que algo no va bien y después, acaba ayudándola.

A partir de que Evelyn vaya a buscar a la piropandi para avisarles de que Paula no está, empiezan a dividirse en plan: “Sigue tú y ya luego voy yo”. Las chicas se van con Evelyn a los pasadizos, mientras que los chicos se quedan para buscar a Paula. Y los nazis, también se dividen: el coronel se va a revivir su juventud gaseando a los niños en los pasadizos y Hugo se va al internado a intentar recuperar el virus y la máquina.

El sheriff Almansa y el Madelman se separan del resto para ir a llamar la atención de los soldados disparando a una mina en una de las salidas. Mientras nuestro sheriff busca las minas, el Madelman está pensando que le va a dar Fairy (acabo de traumatizarme con lo que acabo de escribir. ¿Vosotras también? A mí me ha disparado una imagen mental que no voy a poder olvidar mientras viva xD). Pero, amigo Madelman, te sale el tiro (o el Fairy xD) por la culata, porque nuestro sheriff ya sabía que eras de los chungos. Resulta que Julia le enseña a Fermín un vídeo que el Enano grabó con su móvil, que descubría que el Madelman estaba con Ottox desde el principio. Esto me ha gustado porque al final, el Enano les ha salvado el culo a todos. Así pues nuestro sheriff monta el tinglao para que el Madelman se piense que los niños van a salir por una puerta que no es, ya que en realidad, salen por el pozo.

Así que nuestro sheriff que está con el badass mode enchufao y a toda potencia, desarma al Madelman y le suelta uno de esos vaciles que nos hacen suspirar. Y entonces resulta que el Madelman le debió de quitarle la navaja a Bambi-Cani y pasa ese sinsentido del que no voy a hablar.

Zorrenmeyer, como ya todos sabíamos, era la autora de la notita de Paula y va a recogerla y la engatusa diciéndole que la va a llevar con su hermano. Van a entrar en los pasadizos cuando aparece Hugo, que se ha quedado sin virus, ni máquina, ni perro que le ladre (uuuuy, qué pena…), pero se pone chulito y les dice que Zorrenmeyer es la nietísima. Ella se lleva a la niña a los pasadizos, así que Mimosín le dice al Galleguiño que se vaya a por ella, mientras él se encarga de Hugo. Así que trinca un palo y nos revela su verdadera identidad: ¡es Mimo-tello! (No intentéis negarlo: todos veíamos las Tortugas Ninja y Donatello era la mejor, tal y como dijo también Magik).




En los pasadizos, el Galleguiño se encuentra con la Frutera y con Julia. La Frutera se va con él, mientras Julia se va a por Mimosín. La pobre llega justo a tiempo de ver como Mimo-tello le está dando pal pelo a Hugo, que acaba lanzado en el fuego y muere sufriendo. Que levante la mano (otra vez XD) quien dijo: “¡Sufre perra!” Ehm… ¿Sólo yo? Jo, vale… xD. Y no es que ver eso sea malo, lo malo es que la chimenea se derrumba y Mimosín se queda dentro del internado.

El Galleguiño ha dejado atrás a la Frutera en su carrera y cuando encuentra a Zorrenmyer, ésta amenaza con meterle a Paula un chute del Fairy amarillo, que ya sabéis que directamente mata, no es como el del Madelman. Parece que va a salir con la niña cuando aparece la Frutera y le mete un palazo de la ostia en plena chola que la tira al suelo y hace que se autoinyecte el Fairy. ¡Ja! Toma castaña, puta acoplada (aplausos para la Frutera). He de decir que temo por la vida de Fidel, porque esta chica es capaz de darle otro palazo de esos para quedarse con el soldado MariTorres, que le ha tirado los tejos descaradamente (lo mismo aprendió de la estudiada técnica de tiro de caña del Madelman).

A todo esto, el Cachas y Ratón-poli han salido con los críos y demás e intentan pasar la valla, aunque el soldado que hay allí no les quiere dejar. María se entera de que el Madelman es chungo ahí y se va corriendo a por nuestro sheriff, al igual que Julia que se va a por Mimosín. Van a pasar del soldado porque no serán machos pero son muchos y claro, le pueden, pero justamente ahí vuelve a aparecer el Madelman que, en su pacto con el diablo para conseguir belleza y esa suerte loca que tenía hasta ahora, también consiguió teletransporte. Pero entonces aparece Héctor, escopeta en mano, acompañado de Irene y consigue que los soldados se pongan de su parte. Por cierto, siete jodidas temporadas para este reencuentro y más soso y… Química nula de Irene Espí con sus dichosos hijos. Al contrario que el reencuentro de Héctor y Jacinta, que ha sido muy bonito.

En estas RebeLightyear aparece y detiene al par de joyas nazis, que se iban a pirar, por crímenes contra la humanidad. Por fin. Y se reencuentra con el Cachas y hasta Lucas está feliz. Todos están muy felices viendo arder el internado menos quien-vosotros-ya-sabéis y nosotros. Pero ya sabéis, prometí no hablar más del tema que es un mata-buenhumor y yo soy una mujer de palabra.

Y bueno, hasta aquí mi versión de los hechos, espero que os haya gustado y si os he hecho sonreír en algún momento, mejor que mejor.

Tenéis quí, aunque duela volver a verlas, el vídeo con las últimas escenas de Fermín en El internado ;)


Escenas de Fermín. El internado 7x15

Y por si no os conformáis con verlas en el blog y queréis conservarlas para siempre en vuestros discos duros, aquí dejamos un enlace en el que podéis descargarlas: http://www.megaupload.com/?d=7YX5PXCS

Carta de Raúl al blog

Hola! Soy Raúl Fernández, creo que desde mi agencia de representación os han hecho llegar mi deseo de escribiros unas palabras. No se si tenéis alguna duda sobre si soy yo el que os escribe pero, por si fuera así, puedo deciros que recuerdo que hace ya algún tiempo unas cuantas de vosotras os acercasteis al teatro de la Guindalera para ver la función de "MollySweney", entonces alguien me dijo:"sabes quienes somos...?" yo pensé:" Glubs! espero no haber metido la pata con unos familiares de los que no me acuerdo..." alguna de vosotras me lo aclaró y pensé: "Ah! por fin os pongo cara!". Vosotras me la habíais puesto hace tiempo...

En fin, esta noche se emite el último capítulo del Internado y quería aprovechar este día para agradeceros todo el apoyo y cariño que me habéis mostrado. En nuestra profesión, como seguro ya sabéis, no todo son éxitos y caminos de rosas; nos enfrentamos a críticas, opiniones y no siempre tu trabajo es bien recibido. También es cierto que muchas veces estamos sometidos a tremendas subjetividades (que difícil es ser objetivo en lo nuestro!) y también es cierto que otras muchas el trabajo es rematadamente malo y uno ha de ser consciente de ello y saber encajarlo. La mayoría de las veces el resultado final depende de un amplio cúmulo de factores y no siempre se puede hacer lo que uno cree o quiere. Depende de la buena, mala o regular comunicación con la dirección, depende de tus propias circunstancias personales, del diseño de producción del proyecto y de tantos y tantos otros factores que ahora se me olvidan. Por eso, para mi, el éxito no solo reside en los índices de audiencia y en los halagos constantes sino, sobre todo, en el perfecto equilibrio entre todos esos factores. En El Internado ha habido un poco de todo y en general mi valoración es bastante positiva. He tenido la oportunidad de estrechar mis lazos con la televisión afrontando un personaje de circunstancias complejas y en opinión de algunas como vosotras "salir a flote". Creo que ya sabéis que mi llegada al Internado fue casi de casualidad. Recibí una llamada de teléfono y tengo entendido que era para cubrir la baja de otro actor que en última instancia no pudo incorporarse al proyecto. A los dos días estaba haciendo una lectura, junto con los demás miembros del equipo, del primer capitulo de la serie. Una semana después estaba grabando mi primera secuencia. Recuerdo que ese día coincidía con Luis Merlo, Martín Rivas, Carlota García entre otros y se trataba de uno de los momentos en los que Paula se escapaba el bosque. Me impresionó mucho el espectacular despliegue de medios, tenía la sensación de que habían atrezado un bosque entero para nosotros con miles de focos, humo para simular la niebla, las caravanas de maquillaje y peluquería y todas las unidades móviles repartidas por allí...

La serie estaba empezando y todavía quedaban algunas cosas por definir. Se repitieron secuencias y se reestructuraron algunas cosas antes de que empezara a emitirse, y una de ellas fue Fermín. Empecé creyendo que mi personaje era un simple, ingenuo y bonachón cocinero que se enamoraba de la limpiadora. Un día un auxiliar de dirección toco la puerta de mi camerino y al asomarse me dijo:" la producción ejecutiva quiere hablar contigo"-"Glubs!"-pensé. Yo creí que me iban a comunicar la decisión de matar a mi personaje o que estaban descontentos con mi línea de trabajo o algo así, me puse en lo peor. Todo lo contrario. Y así nació el Fermín que ahora conocéis.

Mas tarde Aurora (Directora de producción) me dijo: "oye, sabes que tenéis un club de fans que han escrito un padre nuestro o algo así, se hacen llamar las Fermarías, súbete luego y te lo enseño..." y así supe de vosotras.

Han sido alrededor de tres años de emisión y de grabación y aunque hace ya dos meses que dejamos de trabajar hoy se pone el punto y final definitivo. Son muchas las sensaciones por las que he transitado a lo largo de ese tiempo y entre las cuales estáis vosotras con vuestro blog. He leído algunas de las cosas que habéis escrito y me he reido, llorado y reflexionado sobre muchas de vuestras opiniones y comentarios. Me ha alegrado comprobar el gran sentido del humor y el criterio con el que escribis, no como en algunos de los foros propensos a la tontería. En definitiva es todo un honor dar nombre a un blog tan cuidado como el vuestro. Mucha gente cercana a mí me dicen que lo visitan y me felicitan por ello y yo les digo:"no, no, si el blog no lo hago yo!!"

Solo me queda deciros que seguramente a muchas de vosotras no os guste el final del Internado, yo tengo mi opinión pero permitidme que me la guarde, prefiero esperar a leeros y así reír, llorar y reflexionar que al fin y al cabo es lo que nos ha hecho el Internado a todos, no?

Chiqui, Parchis, Escarlata, Fornarina, Samureta, Vampi, Nicole, Aurora, Abril22, Lucia, Ripley, Antow, Ro, Estrellita fugaz, y tantas otras fermarias a las que pido disculpas por no mencionar...UN BESO Y UN ABRAZO de Raul

Gracias por todo y hasta pronto!

Raúl.

Adiós, Fermín. Adiós.

Adiós, Fermín. Ha sido un placer compartir contigo estos casi cuatro años. Nos ha encantado reír, llorar, sufrir, soñar, amar y morir contigo. Creer en ti desde el principio. Exhibir sin sonrojo el orgullo de defender a un personaje que ha condensando en él todas las virtudes del ser humano: el altruismo, la generosidad, la inteligencia, la valentía, la osadía, la infinita capacidad de amar.


Adiós, Fermín. Te marchas pero te quedas en la memoria colectiva. Nadie se acordará de esta serie sin acordarse de ti, del héroe que surgió de un personaje pequeño que se fue haciendo tan grande que eclipsó a otros que ya nacieron con más galones.

Adiós, Fermín. Dale las gracias a Raúl por darte tanta vida, por hacerte tan real y tan cercano. Dile que sin él, tú jamás habrías existido tal como te conocemos ahora. Quizá con cualquier otro tras de ti, no habrías sobrevivido al veneno de la KGB o a la nieve del bosque.

Adiós, Fermín. Hazle saber a María que ella también fue parte importante de este camino. Y dale todo lo que le debes. Hasta que se harte, como le prometiste.

Adiós, Fermín. Despídenos tú de esos guionistas a los que hemos dedicado aquí tantas palabras. Al fin y al cabo, ellos te crearon y a ellos les debemos aquellas frases que nos emocionaron y las que nos enfadaron; esas tramas que nos hicieron renegar de la serie y las que hicieron que volviéramos a sentarnos frente a la televisión a la semana siguiente.

Adiós, Fermín, y gracias. Tú nos uniste en este lugar, hiciste que nos encontráramos con gente que nos aguardaba por ahí, en distintos rincones del mundo, con los que nunca habríamos dado de no ser por ti.

Adiós, Fermín. Ojala volvamos a vernos y nos puedas contar cómo te salvaste esta vez, porque se les olvidó enseñárnoslo. Menos mal que nosotros sabemos que siempre vuelves. Nos lo dijo María…

Adiós, Fermín. Fuiste tan grande que incapaces fueron de darte una muerte a tu altura.

Adiós, Fermín. Nosotros nos quedamos aquí, sonriendo con ironía, a sabiendas de que la infame mano del guionista asesino se equivocó contigo. Ellos no lo saben, pero no pueden matarte. Los héroes nunca mueren.

Esta es nuestra despedida del personaje. Mañana, cederemos la palabra a alguien a quien, a buen seguro, os encantará leer.

"La luz", por parchis

A los que hacen El internado les gusta definir la serie un cocktail explosivo de emociones y acción. Los que nos bebemos ese cocktail semanalmente, lo saboreamos con gusto, pero nos hemos encontrado de vez en cuando con algunos tragos amargos difíciles de digerir. La receta de “La luz” tiene de todo esto:


Primer ingrediente: las emociones

Si la muerte de Elsa impresionó a los seguidores más fieles de la serie la semana pasada, hoy muchos nos veíamos obligados a maldisimular la emoción por la carta-legado que la dire deja los suyos. Y es que las imágenes de los personajes que acompañan a la voz en off de Elsa, el texto sobreimpreso como fondo del conjunto y la poderosa fuerza del mensaje lanzado, conseguirían ablandar el corazoncito hasta al mismísimo Chuck Norris.

Iván también lograba hoy removernos algo por dentro. Ese tsunami de sentimientos ante la visión del cadáver del amigo traidor, termina desembocando en una liberación de la rabia, del odio, del dolor y yo diría que hasta de la culpa que lo devora por dentro. Todo esto se materializa en un grito furioso al cuerpo sin vida de Roque, con el que se recuerda a sí mismo más que a nadie, cuánto merecía esa muerte tan trágica. Momento perturbador donde los haya.

Aquellos que quieren a Rebeca también han contagiado al espectador su sufrimiento a la perfección. Toda la esperanza de Martín, expresada con una simple sonrisa ilusionada y algo bobalicona al comprobar que el cocinero ha vuelto ileso del campo de batalla, se torna en profundo desaliento ante el silencio como respuesta a su pregunta “¿y Rebeca?”. Vemos después el dolor de Fermín, el amigo, el héroe atormentado por el pesar de haber tenido que abandonar a su camarada a su suerte, pero también el consuelo que encuentra en su chica, en otra de esas escenas que ponen los pelitos como escarpias.

Segundo ingrediente: la acción

El enfrentamiento buenos contra malos se ha llevado a la máxima crudeza en esta última temporada, y eso está desembocando en liberaciones masivas de adrenalina en el espectador medio.

Protagonista absoluta de esta acción ha sido una Rebeca descomunal, que con su astucia consigue, desde territorio hostil, hacer saber a los suyos dónde ha colado el uranio que hará funcionar la máquina milagrosa. Este golazo por toda la escuadra al equipo de los nazis, desemboca en el que, a mi parecer, es uno de los mejores y más simbólicos momentos del capítulo: la búsqueda del bote de café. En una escena bastante lograda, vemos cómo la cámara salta sin descanso de una localización a otra, logrando con este ejercicio al que no nos tienen acostumbrados, una tensión bastante interesante.

El mérito de nuestra cazanazis no queda ahí, la Rebe se termina de cubrir de gloria con su mirada altiva y desafiante a Hugo, cuando ya parecía que nada le podía salvar de una ejecución segura. Ella solita consigue sembrar el desconcierto entre la plana mayor del proyecto Géminis, haciéndoles dudar de que estén en posesión del verdadero virus. Chapeau por otro gran momento.




Dentro del Laguna Negra las cosas también andan calentitas. Garrido se sale por primera vez del redil militar después de saber que fuera no tiene posibilidades de sobrevivir, aunque desconocedor aún de que, con Amelia, murió la promesa de recuperar a su hijo. Este bandazo se produce gracias a la confesión de la jugarreta del calvo, que, o tiene ojos en el cogote, o un sentido de la oportunidad en sus comentarios que roza el virtuosismo. Fermín por su parte, toma el control de la situación poniendo al coronel Araujo los puntos sobre la íes con una virilidad la mar de sugestiva, y organizando en un pispás los recursos técnicos y humanos para completar la máquina de Max.

Todo esto lleva, tal vez, al final de capítulo más épico y apoteósico que hemos visto hasta ahora. Cuando los nazis ya se estaban felicitando por su victoria, una potentísima luz resplandece en la oscuridad de la noche del Laguna Negra: los chicos buenos han ganado la batalla.

Los tragos amargos

Antes de entrar de lleno en los detalles que no me han gustado, tengo que decir que la mayoría de los tropezones del capítulo de hoy se han derivado de otros anteriores, que sólo podrían haberse evitado terminando la serie a su debido tiempo.

El reencuentro de los hermanos Espí apuntaba, allá por la tercera temporada, maneras de convertirse en uno de los momentos cumbres de la serie, pero hoy pasó sin pena ni gloria por nuestras pantallas. En mi humilde opinión, no estaba mal guionizado ni tampoco mal interpretado, pero ha quedado completamente fuera de la onda general de la serie: ¿qué pintan Samuel e Irene en medio de la batalla por salvar/dejar morir a los infectados en la que ha terminado derivando “El internado”?

El otro punto negro del capítulo ha sido Amaia. Ni tan siquiera el hecho de revelarse como mala ha redimido a este personaje tan insultancial: su momento álgido ha sido perpetrar el asesinato del bueno de Max, pero estoy segura de que, en otras circunstancias, y sin necesidad de estrujarse demasiado las neuronas, los guionistas podrían haber resuelto este punto sin necesidad de que ella hiciera jamás acto de presencia en el Laguna Negra. Pero hay algo que hoy me ha cabreadro infinitamente más que la presencia de Amaia en la serie, y es que se considere que los espectadores no tenemos luces suficientes para sumar dos más dos: ¿era realmente necesario el flashback para explicarnos que Amaia es nieta de la Rauber o podíamos haber aplicado nuestras desarrolladísimas capacidades deductivas para llegar a esa conclusión por nosotros mismos?

El toque final del cocktail se lo ponen esos pequeños “detallitos sin importancia” que lo dotan de un encanto sin igual: ¿por qué en un bosque sembrado de minas hay más actividad que en plena Gran Vía en hora punta?, ¿quién puede asumir como cierto que el calvo se mete en los sueños de un adolescente para darle una combinación de números que arregla más vidas que la del último Euromillón?, ¿por qué nos hacen creer que Paulita puede estar callada un capítulo entero y luego se le da a ella y al resto de mocosetes el mismo protagonismo de siempre? Nunca lo sabremos, me temo.

Sin embargo, no quiero acabar sin repetir que cuando, a pesar de todos estos peros estamos deseando que llegue la semana siguiente para degustar nuestro último y más esperado cocktail, es porque lo que hoy nos ha ofrecido merece la pena. Salud para todos y un brindis por El internado.

Como todas las semanas, podéis ver aquí las todas las escenas de Fermín en este capítulo:

Escenas de Fermín. El internado 7x14